miércoles, 5 de octubre de 2016

SIRIA 2016


CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

CRIMENES DE GUERRA

CRÍMENES LEGALES EN TIEMPOS DE PAZ

CRÍMENES CON NOMBRES Y APELLIDOS




 SIRIA ANTES DE LA GUERRA









LOS REFUGIADOS










CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD
CRIMENES DE GUERRA
CRÍMENES LEGALES EN TIEMPOS DE PAZ
CRÍMENES CON NOMBRES Y APELLIDOS
Por Pedro Taracena Gil


En el escalafón de cómplices de estos crímenes están en premier lugar, los sanguinarios mantenidos, apoyados, financiados y protegidos por las potencias, no solamente occidentales, sino por las tiranías ubicadas en las mismas regiones, escenarios de las masacres.
Cuando llegamos a la Unión Europea los crímenes se legalizan y ya no son considerados como tales. El pacto firmado con Turquía es prueba de que la Comisión Europea y todas las instituciones comunitarias, lejos de ser fieles a los tratados que garantizan que la civilización ha llagado a Europa para quedarse en el viejo continente, los políticos revestidos de la legalidad que ellos se han atribuido, se han convertido en una auténtica organización criminal legal, despojados de toda legitimidad. La prensa y los gobiernos se encargan de ocultar el genocidio que se está llevando a cabo en los países del Mediterráneo.
¡Bravo por las ONG'S que trabajan sobre el propio terreno!
A España ha llegado también esa xenofobia más o menos encubierta. Confundiendo interesadamente el control de la inmigración con el drama de los refugiados. Nuestro actual Ministro del Interior en funciones, católico él, apostólico él y romano él, lejos de respetar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha legislado para que los crímenes que se cometan en las fronteras de Ceuta y Melilla, sean crímenes legales. Ante el escándalo del mundo civilizado. En España como en Europa, la prensa está al servicio de las instituciones del Estado, convertidas en máquinas para reprimir derechos, eso sí, bajo la cobertura de la ley, que sólo a ellas protege.
































Aditado por Pedro Taracena Gil

viernes, 2 de septiembre de 2016

MITAD IRRESPONSABILIDAD MITAD INCONSCIENCIA



Foto: Alon Albergu



Por Pedro Taracena Gil

Desde que las sociedades más ancestrales establecieron el concepto familia, han transcurrido muchos años y muchas formas de unidad familiar. La familia tribal, el patriarcado, el matriarcado, la familia con vínculos sanguíneos o la familia formal, legalmente constituida. En todas las edades la institución familiar ha sido una escuela de convivencia, donde se han dado todos los comportamientos que pueda dispensar un grupo humano, en cuyo seno van naciendo los nuevos vástagos. Los comportamientos se han ido desarrollando por imitación de modelos.  Y en muchos casos ha sido la tradición la que ha marcado las pautas a seguir. La consanguinidad de estos grupos humanos no ha evitado que se produzcan los crímenes más horrendos. Parricidios, fratricidios, incestos que apenas han evolucionado en el tiempo.

Foto: Alon Albergu

Adentrados en el siglo XXI, la institución familiar está muy estructurada por el Estado en su vertiente legítima y legal. Familias mono parentales, familias constituidas por dos padres y otras establecidas en igualdad de legitimidad por dos madres. Las tradicionales de hombre y mujer y en no pocas ocasiones una familia de una sola  persona dependiente, que vive con un perro como lazarillo, u otra mascota de compañía. En realidad es la misma institución heredada de nuestros antepasados y con el mismo objetivo, aunque no establecido formalmente, de establecerse como una escuela de convivencia. Una escuela sin maestros, sin libros y sin  deberes y derechos previamente establecidos. En la tradición judeocristiana y occidental la pareja se crea en base a un proyecto de vida, más o menos con un mismo articulado, basado en el amor. El contrato matrimonial católico dispone de tres preceptos, aceptados por la mujer y el hombre pero ignorando su alcance. Estos tres cánones garantizan: El remedio a la concupiscencia. La indisolubilidad del vínculo conyugal y el  adoctrinamiento de la prole en el dogma de la religión cristiana. 

 

Foto: Alon Albergu

El matrimonio civil, sin embargo, hunde sus raíces en los derechos y deberes constitucionales. También basados en el amor mutuo: Igualdad, libertad, respeto y protección. Pero en realidad el proyecto que todas las personas que iniciamos la vida en pareja, de cualquier naturaleza que tengamos in mente,  es una experiencia vital haciendo realidad sentimientos, sensaciones y emociones que nos hagan felices. Ahondando más en este proyecto preñado de promesas de felicidad futura, si nos hubieran sugerido que lo escribiéramos en una de las paredes de nuestro futuro hogar, quizás, hubiéramos escrito algo similar a esto: Vivir en común el amor, el cariño, la sensibilidad, la sensualidad, la sexualidad, el erotismo, las caricias… 

Vivir todas estas emociones de forma consciente, con esta misma persona, todos los días  y con la misma intensidad. Además convivir en libertad, igualdad y respeto. El amor que impera en la unión de una pareja que decide compartir su vida, es Eros. Eros por naturaleza es efímero y su enemigo principal es el tedio y las obligaciones vulgares y domésticas de la vida diaria. Aunque es volátil también se puede reproducir infinidad de veces. El cariño sin embargo es más continuado. Si el rescoldo que deja el cariño y la ternura, se sopla con el viento de la pasión se puede avivar la llama del erotismo y Eros se hará presente una vez más. Aunque el amor vuelva a ser efímero.



Foto: Alon Albergu

Es evidente que este paquete de expectativas mantenidas en el tiempo no constituye ni mucho menos la verdadera realidad. La pareja se enfrenta a una sociedad que ahoga los proyectos que pudieran tener, bloquea sus iniciativas  y frustra sus expectativas. Las parejas nos empeñamos comprando un piso cuando nuestra financiación es insolvente, arrastrando a esta insolvencia a nuestros progenitores. Deseamos tener hijos por exigencia tradicional de la familia o por deseo de proyección, pero el mundo laboral está pensado para permanecer sin la prole. La conciliación familiar es otra mentira. La sociedad de consumo nos lleva a contraer deudas que no podemos pagar. En este caso no se puede aprender de los errores cometidos, porque son muchos los  que son irreversibles y la vida es una e irrepetible. Las personas mayores lejos de ser nuestros maestros son cómplices de nuestros errores. Aparentemente hemos sido libres para tomar esas decisiones pero somos esclavos de nuestra propia insolvencia. A los pocos meses o años, aquello que escribimos en el muro de una de las habitaciones de nuestra casa, se ha desvanecido. Todas esas emociones que creíamos eternas, han sido reemplazadas por otras de corte más negativo. 

Hay parejas que desenredan el lío de su propia madeja y salvan la situación con empatía y asertividad, pero hay otras que saltan por los aires en mil pedazos, sin arregló posible. Cuando se analiza la experiencia vivida por parejas a través de sus decisiones más importantes, se observa claramente que las decisiones tomadas tenían mitad de irresponsabilidad y mitad de inconsciencia. Quizás si las emociones partiendo de las más primarias hubieran sido conscientes, quizás, la consciencia nos hubiera situado en la responsabilidad.


lunes, 29 de agosto de 2016

LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA PREDICE EL FUTURO


distopía

Del lat. mod. dystopia, y este del gr. δυσ- dys- 'dis-2' y utopia 'utopía'.

1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados






LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA PREDICE EL FUTURO

Por Isidoro Gracia

Exdiputado

He conocido que en la última revisión de la lengua la RAE ha incluido la palabra distopía, lo que, a la vista de la situación mundial, la europea y la española, parece una premonición.

Algunos de los que tenemos ya unas décadas tuvimos como lectura, para formar opinión cara al futuro que nos podía aguardar, aquellas obras que intentaban definir sociedades perfectas. El título del genero en que se encuadraban los libros era “Utopías”. En el diccionario de la RAE era sencillo encontrar sinónimos como ideal, es decir una sociedad utópica equivale a una sociedad ideal, o de ensueño, pero no existía una palabra que por sí sola definiera claramente la situación contraria, es decir el antónimo. Frente a la perfección del la utopía el total desastre.

Creo que hace pocos meses algún académico cayó en que existía una laguna e incorporó la palabra adecuada, ya de uso común en la ciencia ficción y otros géneros literarios de militancia, como el ecologismo, el término elegido ha sido distopía. Habida cuenta de cómo evoluciona la humanidad en todos los ámbitos, mundial, europeo y el español, la incorporación no solo es oportuna y necesaria, es como si mirando una bola de cristal los académicos hubieran vislumbrado el futuro.

La Utopía más conocida basada en una religión es la de Tomás Moro, se trata de una República en la que todos sus habitantes han alcanzado la felicidad. Esta la alcanzan por la organización, que creen que es la mejor del Estado. Es un país en el que no existe nada privado, todo es común y por lo que nadie teme carecer de nada. Les aseguro que el comunismo como referencia tardó casi 4 siglos, el santo se inspiraba en el cristianismo de los primeros años.

Hoy la respuesta religiosa se apellida “El califato”, es decir distopía clara, la RAE ha estado oportuna.

Una obra que me impactó basada en el Socialismo utópico, Noticias de Ninguna Parte (final del XIX) de William Morris, Escrita en los últimos años de su vida, Morris volcó aquí muchas de sus ideas sobre política y sociedad, imaginando un mundo anarco-libertario, situado en Londres, en el que el capitalismo ha sido abolido por una revolución y donde sociedad y naturaleza han devenido en hábitats confortables para la humanidad.

Hoy en ese Londres los que han triunfado son los partidarios del “brexit”, y si miramos ejemplos más próximos nos tropezamos con la CUP como alternativa anarco-libertaria. En este caso la RAE se adelantó por poco a los acontecimientos, incorporó distopía en 2014.

Aún cuando no fue escrita con esa intención, para mí La Tercera Ola, del muy recientemente fallecido, Alvin Toffler, puede calificarse de la utopía de la sociedad post-industrial, los cambios los iban a traer los avances de la tecnología en general y de la información en particular: se amplificaría la fuerza mental del ser humano, los medios de producción se desmasifican, las familias se adaptan a todas preferencia y mejora la convivencia, etc. lo malo es que un experimento sociológico con el mismo título de Tercera Ola, en una universidad, demostró que incluso las sociedades más libres, abiertas y mejor informadas, no están vacunadas contra el atractivo de ideologías autoritarias y dictatoriales. El hecho de que la democracia enfatice el individualismo se consideró un defecto de la democracia que puede acabar con ella. Para demostrarlo hoy han venido Donald Trump y todos los renacidos nacionalismos que crecen en la UE.

Siguiendo con nacionalismos, el catalán tiene su libro que puede tomarse como su utopía, “El Mecanoscrito del Segundo Origen”, a los muchos valores que describe: defensa del valor del conocimiento, de la amistad, el amor, la esperanza sin límite, puede sumarse uno que para los nacionalistas sería de la máxima importancia: toda la humanidad futura sería descendiente de catalanes. Lástima que para ello sería necesario un ataque alienígena que acabara con la mayor parte de los humanos y que el Adam de la nueva humanidad sería mulato. Probablemente para muchos de los defensores de las tribus puras eso lo convertiría en distopía.

LA ARCADIA

Por Pedro Taracena Gil