viernes, 4 de julio de 2014

HUMANISMO 3/7 CONOCERSE A SÍ MISMO

Por Pedro Taracena


El jardín de las delicias
El Bosco

En mi época de estudiante tuve la oportunidad de escuchar a un profesor de Formación del Espíritu Nacional: “Comprenderse a sí mismo y comprender a los demás, no es una tarea fácil de realizar”. Más tarde pude ir comprendiendo que era la piedra angular de la convivencia y la solidaridad. En el ámbito de la familia, como primera célula embrionaria de la sociedad. En el seno de la escuela, reflejo de la vocación pedagógica de la sociedad. Y en el conjunto de la colectividad en su faceta cultural, política y lúdica. Más tarde me enseñaron que: “La libertad de uno terminaba donde comenzaba la del otro”. Y esto me complicó un poco más mis planteamientos de relación, sobre todo en la medida que iban entrando en conflicto los valores religiosos y los principios políticos. Conjugar la libertad, la autoridad, la justicia, la democracia, todo ello en un contexto de moral religiosa, se me hacía insuperable. Tan difícil como servir a dos señores con intereses contrapuestos. Compaginar la fe y la razón, buscando a su vez los intereses espirituales y terrenales, eran piezas muy difíciles de encajar en el mismo rompecabezas. 

Pero avanzando por estos caminos con mi mochila llena de ilusiones y preñada de futuro, fui dejando lastre al hacer camino al andar, como dijera el poeta. Esta frase magistral, no solamente me hizo planteamientos en plena adolescencia, época en la cual la escuché por primera vez, sino que me sirvió para analizar mi niñez. Si la hubiera escuchado cuando aún era un niño, me hubiera impactado igual que todo lo que me enseñaron bajo la tortura de la memorización. Ajeno a la razón y sin comprender cualquier concepto por simple que fuese. Es triste constatar que fue a pensar lo último que aprendí. La inteligencia la utilicé para memorizar y me educaban al margen del pensamiento y el conocimiento. No entendí nada cuando me obligaron a repetir de memoria la definición del verbo. “Es la parte de la oración que expresa existencia estado o acción de los seres”. La palabra oración me confundía con la definición que en Doctrina Cristiana se daba de orar, que era: “Levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes”. Esta definición lejos de aclararme el concepto oración, hacía crecer mi incertidumbre porque el hecho físico de levantar el corazón, me resultaba incomprensible y la palabra mercedes, sólo me hacía referencia a una tía abuela que se llamaba Mercedes. Pero volvamos a la definición de verbo. Los conceptos existencia, estado o acción, que más tarde descubrí que constituían la definición más completa que se puede dar al verbo, sobre todo en lengua castellana, no lograron que me sirvieran para aprender nada. Y cuando escuchaba y repetía el vocablo seres, hubiera sido incapaz de señalar con el dedo a qué o a quién se denominaban seres. No obstante parece como si la famosa frase, pretexto de este comentario, hubiera sido el comienzo para abandonar las definiciones memorizadas. La memorización me garantizaba no equivocarme en los conceptos. Sin embargo mis dificultades para mantener las definiciones perfectamente registradas, dieron paso al derecho de errar y salir del error usando la razón. Herramienta única que podía sacarme de todos los conceptos grabados en mi memoria sin haber sido asumidos por mi razón. Así dando pasos de adulto al recorrer mi adolescencia y juventud fui desmontando aquella personalidad impuesta y hecha a la medida del sistema creado para no pensar. Al mismo tiempo que iba comprendiendo la definición del verbo y sobre todo las dos acepciones de la palabra oración, despejaba de mí todo aquello que mi razón no procesaba. No sólo las definiciones del área de humanidades debían de ser memorizadas, tampoco se libraban las matemáticas, cuyos teoremas y definiciones, también, pasaban por la imposición memorística. Preguntado por el cuadrado de una suma y el cuadrado de una diferencia, mi memoria me abandonó y el maestro de turno me obligó a escribir doscientas veces las dos definiciones. Tuvieron que pasar muchos años para demostrarme a mí mismo que aquello que me obligaron a memorizar, tenía su razonamiento matemático. Esto lo descubrí en le curso de acceso a la Universidad; habiendo elegido Filosofía y Ciencias de la Educación, con más de 25 años.



Pedro Taracena

El disparate podía ir creciendo a medida que la memorización exigida, se distanciaba más del razonamiento imprescindible. Uno de los esperpentos más notables era que debíamos de aprender de memoria la Doctrina Cristiana, según el catecismo del Padre Ripalda escrito en el siglo XVI. Esta materia se estudiaba en edades comprendidas entre los 6 y los 13 años Dos pecados cometidos contra el 7º Mandamiento de la Ley de Dios, eran las usuras y los monopolios: “Las usuras es llevar demasiado interés por aquello que se preste” y “Los monopolios es estancar una mercancía sin legítimo privilegio”. Si no se tratara del drama educacional de una generación, podríamos pensar que es una chanza, o de escribir con un gran sentido del humor. ¿Cuántos años debieron de pasar para que yo entendiera estos conceptos? Y sobre todo que lo asociara a la materia de religión, no a economía. Volviendo a la memorable frase: ”Comprenderse a sí mismo y comprender a los demás, no es una tarea fácil de realizar”, supone una tarea de sinceridad con uno mismo. Es bucear hasta encontrar tu alter ego y en ese diálogo íntimo descubrir lo que somos y hacia dónde vamos. Y una vez conocedores de nosotros mismos, emprender la tarea de intentar comprender a los demás. ¿Cómo? Poniéndonos en el lugar del otro y usando en ambos casos la razón. Sin prejuicios y sin complejos. Es un objetivo retante pero posible. Con estas premisas seremos capaces de abordar el diálogo que ya los clásicos lo utilizaron para comunicarse y trasmitir conocimiento. 

A medida que iba creciendo y desechando aquello que habiéndolo memorizado, estorbaba en mi vida, fui avanzando en el uso del razonamiento y consiguiendo mayores grados de conocimiento y cotas de seguridad. Aprendí a establecer prioridades y escala de valores. Diferenciar lo importante de lo esencial. Lo próximo de lo lejano. Reconocer los errores y comprender los fallos de los demás. Presto en escuchar y tardo en responder. De aquella breve pero reflexiva frase, aprendí a escoger entre llevar la razón y salvar la situación. Entendiendo por llevar la razón como creer que se posee la verdad. Nadie tiene la verdad y menos la verdad absoluta. La verdad si no es compartida, deja de estar al servicio de todos.



Leonardo da Vinci

La facultad de la memorización con la cual fui dotado como todo ser humano, no supieron enseñármela para ponerla al servicio del conocimiento y practicar así habilidades. Cuando llegué a mi juventud descubrí con verdadera pasión el teatro en todas sus formas: La declamación, la interpretación, la recitación y la puesta en escena. Sin embargo, fueron pocas las oportunidades de interpretar un personaje, porque cada vez huía más de aceptar un papel; rechazando la tortura que suponía aprenderme el guión. Entonces descubrí que la memorización al pie de la letra era la herramienta auténtica y adecuada para esta faceta del arte dramático. Y no para el resto de las materias estudiadas en la escuela. Aunque una maestra de la época me explicaba que ella aceptaba la memorización del catecismo como garantía de no adulterar el dogma. Si acudían a su mente algunas dudas de fe, recitaba de memoria la doctrina definida por la Iglesia y se quedaba más tranquila. De cualquier forma aquella pedagogía y didáctica basada en la memorización y no en el razonamiento, ahuyentaron de mí el ánimo y mucho más la vocación de emprender un plan de estudios memorístico, hasta que ya en mi adolescencia pude obtener la satisfacción de razonar, comprender y progresar en mis conocimientos. Pero el actor que sin duda llevaba dentro quedó frustrado.


Volviendo al origen de la frase que tanto me impactó: “Comprenderse a sí mismo y comprender a los demás, no es una tarea fácil de realizar”, pasando el tiempo he podido comprobar que encierra disciplinas muy importantes para la comunicación de los seres humanos. Como son la asertividad y la empatía. Que tiene mucho que ver con la puesta en escena que los ciudadanos deben de modular; encarnando los diversos roles de los personajes que la vida nos ofrece. Y precisamente para subirse cada día a estos escenarios, no es obligatorio saberse el papel al pie de la letra. Sin embargo, añoro la oportunidad perdida de haber aprendido a memorizar para poder haber asumido la declamación e interpretación de los grandes personajes del teatro universal. A través del teatro, el comprenderse a sí mismo y comprender a los personajes salidos de las plumas de grandes autores, que reflejan la historia de la humanidad, quizás, sea el camino más corto para comprender a los demás. El teatro es el arte universal que encierra, quizás, más humanismo.

HUMANISMO 4/7 LA FE Y LA RAZÓN


Por Pedro Taracena



El Ángel Caído
Ricardo Bellver 
Foto: P. Taracena

La fe y la razón son conceptos antagónicos. Disciplinas de humanidades discrepantes. La razón no soporta la fe religiosa y la creencia en una deidad rechaza todo pensamiento religioso resultante del uso de la razón. La fe parte de una premisa infalible, la verdad absoluta, y la razón busca constantemente la verdad relativizada en el tiempo y el espacio. La Historia de la humanidad se construye a través del conocimiento producto del raciocinio.  La teología entiende de dogmas que vienen dados por inspiración divina; interpretados por la clase sacerdotal que se arroga la infalibilidad en su interpretación. Sin embargo las ciencias humanas utilizan silogismos lógicos, teoremas, axiomas y plantea problemas y soluciones de toda índole.

Siguiendo los planteamientos definidos por la fe, Dios es el principio y fin de todas las cosas, es decir, el creador del mundo. Sin embrago estos principios categóricos si se llevan hasta sus últimas consecuencias, presentan no pocas paradojas. Dios crea el hombre como ser inteligente con una razón capaz de investigar el mundo que le rodea, discerniendo unas cosas de otras y unos acontecimientos de otros.   Pero el creador ha dotado al hombre de una cierta carencia: El ser humano está condenado a no concebir en su mente la divinidad y además la doctrina revelada  está sembrada de contradicciones y de preceptos que no emanan de la razón creada por el propio Dios. Dicho de otra forma, el hombre que solamente se deje llevar por la razón al margen de los preceptos divinos, se aleja cada vez más de Dios, pero vive más intensamente la vida según su libre albedrío. La paradoja está servida porque el creyente está obligado a vivir una vida que no es de este mundo, y el librepensador alcanza cada vez más altas cotas en el conocimiento humano.

Esta contradicción merece una reflexión: Cómo es posible que la divinidad haya credo al hombre a su imagen y semejanza, inteligente sobre el restos de los animales, y sin embrago las creencias impuestas por su creador mutilen su raciocinio. Para seguir la doctrina de cualquier religión es preciso renunciar a cualquier razonamiento que entre en conflicto con la fe revelada. Este dilema no es patrimonio exclusivo de las tres religiones monoteístas: Cristiana, islámica o judía, es común a toda religión. No obstante, los romanos que aceptaron muchos de los mitos y dioses de Grecia, no comprendían la intolerancia de los judíos primero y los cristianos después, para aceptar otra divinidad que no fuera su Dios, que consideraban exclusivo y excluyente. Fuera del Dios de Israel, el resto era de origen pagano, idólatra o mítico, aunque tuvieran en común el fanatismo de aceptar la sinrazón del propio concepto divinidad.

La estructura mental de quienes tomen como base creencias religiosas para la organización social, política, ética o jurídica en el siglo XXI,  se acercan a una patología psicológica que demuestra la atrofia de la razón como atributo humano. Si esta actitud y aptitud se ciñeran a lo privado, carecería de importancia y no repercutiría en lo público. Pero cuando este adoctrinamiento es  asumido por los poderes políticos, entran en conflicto con la legalidad constitucional basada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El resultado de esta tendencia queda plasmado en leyes contrarias a los derechos de los ciudadanos. En ciertos países de tradición democrática y laica, mantienen el “creacionismo” en los planes de educación, un puritanismo arcaico que recorta los derechos del ciudadano, que en el ámbito religioso son pecado como el aborto, el divorcio, el matrimonio gay y en general el mantenimiento de la continencia sexual como un valor positivo. La separación de la religión y la política debe ser un hecho en beneficio de la democracia y los valores de la república. Difícil de conciliar con la institución monárquica que, no lo olvidemos, es de origen divino.



En el caso español ha quedado de manifiesto que el Gobierno del Partido Popular, muy afín al franquismo y sobre todo ligado al nacionalcatolicismo, está legislando en base a dictados de la Iglesia, que es tanto como decir al margen de la razón: Ley del aborto. Ley de educación. Segregación por sexos en los colegios religiosos con subvención del Estado, por prejuicios de moral católica, bajo el pretexto del rendimiento escolar. Privilegios de la Iglesia Católica, bajo la falacia de pago de un pretendido débito histórico. Supresión de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, para eludir la educación sexual. Mantenimiento de la alianza trono-altar introduciendo la monarquía en las prácticas religiosas, aunque la Constitución  Española determina que el estado es aconfesional. Y por último el maridaje Iglesia-Estado hecho realidad en los Acuerdos con la Santa Sede, que no tratado o concordato, estatus mantenido en contra del espíritu y la letra de la Constitución de 1978. No Hay duda que esta situación está llena de anomalías laicas y democráticas. Imperando la sinrazón de la fe sobre la simple razón. Otra consecuencia más de la mal llamada Transición...

HUMANISMO 5/7 EL HOMBRE NACE DESNUDO




Ilustraciones Facebook


UNDÉCIMO MANDAMIENTO: NO GOZARÁS

Por Pedro Taracena

El hombre nace desnudo arropado con su piel,

pero la sociedad le coloca los vestidos de la hipocresía.

La sexualidad es la manifestación de la naturaleza,

pero el nacionalcatolicismo castra al hombre.

La realización sexual es un derecho reconocido por el Estado.

La Iglesia prohíbe que el hombre goce con el sexo y sea feliz.

El ser padres es un derecho, no un mandato divino.

La sexualidad y la procreación van por caminos diferentes.

El amor, el cariño, el sexo y la paternidad no siempre coinciden.

Los derechos humanos los reconoce el Estado.

La iglesia no reconoce derechos, solamente prohibiciones y pecados.



¡Gocemos entre nosotros y huyamos de los eunucos por el reino de los cielos!

HUMANISMO 6/7 EL RENACIMINETO





EL DUOMO DE FLORENCIA Power Point


EL DAVID  de Miguel Ángel Buonarroti



DIBUJANDO LA ESTATUA DE DAVID Por Jim Graph


 EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA

El Renacimiento  llegó a España con un siglo de retraso. En lo relativo a la moral y las buenas costumbres, aceptadas por la tridentina Iglesia Católica, aún están en vigor de facto el nacional-catolicismo impuesto por el dictador Franco, que además fue Caudillo de España por la Gracia de Dios.

EL RENACIMIENTO DEL SIGLO XXI Descarga del Power Point




En el Museo del Prado de Madrid se puede contemplar la estatua de bronce del emperador Carlos V desnudo. Sí, tal y como la concibieron los escultores Leone y Pompeo Leoni. Es una escultura digna del Renacimiento Italiano del quattrocento, aunque en España se construyó en el siglo XVI. No obstante, llevado por el recato el católico emperador ordenó confeccionarle una pudorosa armadura que ocultara sus atributos de hombre. En la actualidad se exhibe en su plena desnudez, aunque a los pies del grupo escultórico se encuentra la armadura de la honestidad, la modestia, y el recato. Dicen las malas lenguas entre los alumnos de Bellas Artes, que esta circunstancia de exhibir la desnudez del emperador depende del director del museo de turno...











Más información sobre este tema: CARLOS V Y ARANJUEZ



Breve galería del Cristo crucificado sin el paño de pureza...

























Documentación aportada por Pedro Taracena


EL HOMBRE COMO CENTRO DEL UNIVERSO






La Antigüedad clásica llevó el desnudo masculino a las esculturas, pues griegos y romanos participaron del culto al cuerpo. Durante los Juegos Olímpicos, atletas desnudos hacían las delicias de los asistentes y se convertían en héroes de los pueblos que representaban.El Medioevo fue la gran noche de la humanidad, pero El Renacimiento significó la vuelta al ser humano como centro, y al placer del cuerpo.
Por Toni Alegría Esteban





HUMANISMO 7/7 LA SENSUALIDAD

Romper con el paradigma Ensayo sobre la sensualidad en pdf


LA SENSUALIDAD

Por Pedro Taracena


El beso
Auguste Rodin

La sensualidad constituye el conjunto de sensaciones que se reciben a través de los sentidos, sin discriminar género masculino o femenino. Es una realidad empírica. Las sensaciones pueden ser placenteras o todo lo contrario. Por supuesto pueden corresponder a la autocomplacencia que estimula la autoestima o la autoflagelación que provoca la mortificación y el desprecio por el cuerpo, en aras de valores más trascendentales. La fustigación corporal con fines masoquistas no se incluye en este breve ensayo, basado en la observación más común y elemental.  Las sensaciones sensuales se perciben de forma consciente o pueden pasan desapercibidas por falta de atención o de cultivo experimental. Es evidente que están sujetas a los usos y costumbre de índole religiosa, social y moral. Toda manifestación de sensualidad lejos de ser libre y espontánea, obedece a un protocolo heredado de nuestros ancestros…




Musée d’Orsay
Auguste Clésinger

Percibir una mirada clara brillante y profunda, transmite unas sensaciones seductoras. Esta sensualidad provocada por el sentido de la vista, solamente se verá perturbada si se reprime o discrimina por motivos convencionales. No de origen natural. Si bien la vista nos permite distinguir la gama de colores y nos proporciona sensaciones provocadas por la belleza que nos rodea, el sentido del olfato nos hace distinguir la gama de olores discriminando el hedor de la fragancia. Pero los hábitos patriarcales o matriarcales nos hacen renunciar de aquellos olores que la tradición ha impuesto a hombres y mujeres, obedeciendo a paradigmas convencionalmente establecidos. La naturaleza ha proporcionado los olores al ser humano sin distinción. Todos los sentidos de todos los humanos perciben las mismas sensaciones. Donde cada cual puede apreciar diferencias y establecer sus preferencias. El olor a gasolina puede ser placentero para algunos y poco soportable o simplemente tolerable para otros.




Divid
Miguel Ángel Bounarroti

Escuchar la voz humana siempre será agradable si nos susurra o simplemente nos comunica mensajes positivos. Pero limitar la expresión lingüística con un vocabulario impuesto y preestablecido según sea entre hombres o entre mujeres y entre un hombre y una mujer, es mutilar la sensualidad que lleva implícita la satisfacción de la comunicación. En este caso la restricción de ciertos temas entre hombres están  vinculadas a cuestiones sexistas ajenas a la expresión natural.
El sentido del gusto es intrínseco a la subsistencia a través de la alimentación. No obstante, al margen del convencionalismo propio de la antropología de los pueblos, la boca, los labios y la lengua, son instrumentos cargados de sensualidad, al margen de la degustación de los manjares, alimentos y bebidas en general. El ser humano en su vertiente más natural, puede y de hecho lo hace, manifestar sus emociones y sentimientos a través de caricias propiciadas por los labios y con la lengua en forma de besos. Funciones que los animales lo hace con la lengua únicamente. Al margen de que estas manifestaciones estén reservadas a un estatus determinado, la sensualidad que el sentido del gusto propicia, no entiende de hombres y mujeres porque estas sensaciones no tienen de género.



Musée d’Orsay
Auguste Clésinger

Y por último el sentido del tacto agrupa todas las sensaciones que el ser humano percibe a través de manos y dedos, más aún, el tacto se extiende por todos los rincones de la piel y por supuesto en piernas y pies. A través del tacto que propicia sensaciones por todo el cuerpo, se establece el lenguaje corporal. Intercambio de masajes, caricias, saludos y abrazos, que transmiten sensaciones que constituyen la expresión de aceptación y en su ausencia rechazo, que es patrimonio del ser humano. Hombre y mujer, mujer y hombre.
La expresión es natural de forma empírica sin atavíos culturales, no obstante, se puede observar que el ser humano derrocha el patrimonio sensual que le otorga la naturaleza. Abandona las sensaciones conscientes y se deja llevar por los preceptos  estériles, banales o nimios. La sensualidad es una aportación positiva de la naturaleza. El ser humano nace desnudo y libre con una sensualidad espontanea. La sociedad es quien impone el tabú de aquello que se debe sentir o aquello que hay que reprimir. No obstante la ruptura del paradigma es decisión del individuo. Una sensualidad libre dará paso a una realización sexual de mayor calidad. Derecho inalienable a la libertad sexual del ser humano.




Romper con el paradigma Ensayo sobre la sensualidad en pdf