jueves, 29 de octubre de 2020

LOS PRESUPUESTO DEL ESTADO 2020 "IDEOLÓGICOS"

 


Antonio Garamendi, el caballero de la sonrisa cínica 


Alfonso Pelayo

Pedro Taracena

La frase «Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même» («Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo») fue usada por primera vez por Vincent de Gournay, fisiócrata del XVIII, contra el intervencionismo del Gobierno en la economía.

Ideología

De idea y -logía, sobre el modelo del fr. idéologie.

1. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.

2. f. Fil. Doctrina que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tuvo por objeto el estudio de las ideas.

Tecnócrata

De tecno- y ‒́crata.

1. m. y f. Profesional especializado en alguna materia económica o administrativa que, en el desempeño de un cargo público, aplica medidas eficaces que persiguen el bienestar social al margen de consideraciones ideológicas.

Cuando el ínclito señor Garamendi ve los Presupuestos "ideológicos" y piensa que serían necesarios unos "realistas". La Patronal alberga esta ideología desde siempre. Durante la mal llamada Transición Modélica, guardaron las apariencias con los gobiernos de Felipe González, pero cuando la derecha franquista subió al poder, se acabaron las apariencias y no disimularon su liberalismo trasnochado y la lucha contra el sindicalismo hasta hacerle casi desaparecer. 

Aquí es preciso especificar que la patronal ya sabían de la entrada de España en Europa y quizás habían acordado con González, una serie de ayudas para hacer que esas empresas fueran competitivas en el exterior, más las ayudas que recibieran del estado, que nunca se han sabido. 

La definición de ideología por parte de la Real Academia Española, da respuesta a todo el espectro de las tres derechas. Cuando la ideología del otro es diferente o contraria a sus ideas, su acción política es negativa e ineficaz. La política es el conjunto de ideas, cuyos comportamientos desean la felicidad de los ciudadanos. Es decir, el Estado de Bienestar. El presidente de la Patronal pretende vaciar de ideología las Cuentas del Estado, para convertir al Gobierno en un tecnócrata al servicio únicamente de la economía empresarial.

Quizás no sea preciso explicar que, al poner un estado al servicio de la economía y las empresas, se potencian los oligopolios, como están permitiendo con la banca, y las empresas que nunca tienen suficiente dinero en caja porque sus inversiones y los dividendos que reparten, no le permiten tener cash. 

Es perverso atribuir un comportamiento negativo a ideologías como el comunismo, el socialismo, el anarquismo, el capitalismo, el radicalismo, el secesionismo, el cristianismo, el budismo, el republicanismo y los partidarios de la ideología monárquica, etc. No lleva anejo ignorancia y sí mala voluntad. Es una idea política de desprestigio, dando a entender que una economía social, socializada, comunista, compartida es la ruina de la sociedad. Podemos afirmar que, en mayor o menor medida, todas ellas convergen en el comportamiento humano. Con proyección social, política, religiosa o atea. Sería más apropiado que el señor Garamendi, se quitara la máscara y la mascarilla y manifestara que, extraña y añora un gobierno de Gran Coalición: PSOE, PP, CIUDADANOS, con los nacionalistas vascos y catalanes. O sea, lo que han tenido siempre, para seguir ganando dinero a espuertas y una no vigilancia por parte de la Hacienda pública. Con este ejecutivo las inquietudes empresariales se disiparían. La Iglesia se uniría al ¡Aleluya! Tampoco pondrían pegas si los franquistas, es decir, los herederos legítimos del Caudillo de España que lo fue por la Gracia de Dios, aún tengan pendiente condenar el Genocidio 1936-1975. 

Sin embargo, el Gobierno de Coalición es considerado como una jaula de grillos. Por primera vez todas las izquierdas unidas. Socialistas, comunistas, republicanos, apoyados por nacionalistas e independentistas. Los franquistas de la derecha han añadido algunos apellidos o alias, nada amables y menos conciliadores como: bolivarianos, terroristas herederos de ETA, radicales, extremistas, comunistas, rompedores de la patria y no pocos epítetos más... 

Volviendo a la Patronal, de siempre ha sido un vigilante activo de su seguridad jurídica. No obstante, la seguridad jurídica de los trabajadores, se da por obvia como el valor del soldado. Pero en la España del siglo XXI existe la pobreza severa, la esclavitud obrera y las colas del hambre. Sin olvidarnos de la hambruna infantil. 

El tema de los refugiados y de los seres humano que en nuestro territorio se les niega la legitimidad y legalidad de ser personas, hablaremos en otro artículo. Niños, jóvenes y mujeres están esperando ser aceptado para llenar nuestra España vaciada: acogida, educación y trabajo. Son los españoles del futuro. Vamos, demagogia pura… 

La seguridad jurídica de las y los trabajadores de la industria turística, las y los temporeros del campo, las y los empleados del hogar, las y los sanitarios de todas las especialidades, las y los trabajadores de la Dependencia. Las y los profesores de todos los niveles escolares, las y los trabajadores obligados a la economía sumergida, esta cacareada seguridad jurídica NO existe 

Al final yo dedico una condena al comportamiento de todas y todos los seudo periodistas, impostoras e impostores del periodismo. Creadores del NODO que es el órgano propagandístico del Régimen del 78.




domingo, 18 de octubre de 2020

MANIFIESTO EN DESAGRABIO DE FRANCISCO LARGO CABALLERO E INDALECIO PRIETO


Los abajo firmantes, profesores de Historia Contemporánea en varias universidades españolas y extranjeras, ante la iniciativa presentada por el Grupo Municipal Vox en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid para que sean retiradas placas de calles y estatuas de Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto Tuero, que fue apoyada por los Grupos Municipales del PP y de Cs, desean emitir un juicio estrictamente técnico de las afirmaciones vertidas en dicho documento, que serán analizadas punto por punto y sustentadas en investigaciones de solvencia acreditada entre la comunidad científica.


1. A lo largo de su vida pública Francisco Largo Caballero (secretario general de la UGT de 1918 a 1938, presidente del PSOE de 1932-1935, ministro de Trabajo y Previsión Social de abril de 1931 a septiembre de 1933, y presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra de septiembre de 1936 a mayo de 1937) solo fue condenado en una ocasión: por el consejo de guerra que dictó sentencia por sedición contra los miembros del comité organizador de la huelga general de agosto de 1917. Como puede constatarse en el suplicatorio depositado en el Archivo del Congreso de los Diputados, fue imputado por la jurisdicción castrense por un presunto delito de rebelión militar a raíz de los preparativos de la revolución de octubre de 1934. Tras la presentación de un recurso para que fuera juzgado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo, ésta le absolvió de todos los cargos por falta de pruebas el 30 de noviembre de 1935. Largo Caballero únicamente fue condenado a lo largo de su vida por un delito político, no penal, y no fue por “pillaje”, como asevera la iniciativa de Vox.

2. Los “inicios políticos” de Largo Caballero no se remontan a los años treinta, como asegura Vox, sino a 1890, cuando se afilió a la UGT. Durante la Restauración, si bien es cierto que nunca respaldó la Constitución oligárquica de 1876, tampoco conspiró para anularla violentamente, como sí hicieron los militares -con la aquiescencia del rey Alfonso XIII- en septiembre de 1923. Las actividades para forzar la democratización del país en 1917 se hicieron de forma pública. Durante la gestación de la huelga general de agosto, los dirigentes del PSOE y la UGT exigieron la instauración de un gobierno provisional que convocara Cortes constituyentes, dieron a conocer instrucciones en las que se insistía en que el paro fuera indefinido y pacífico, y ordenaron que solo se emplease la violencia en acto de legítima defensa. A pesar de ello, las fuerzas del Ejército provocaron la muerte de no menos de 55 huelguistas y 62 pacíficos transeúntes. Largo Caballero y el resto de los responsables del comité de huelga fueron sometidos a consejo de guerra y condenados a cadena perpetua, aunque obtuvieron la amnistía el 8 de mayo de 1918, como consecuencia de su elección como diputados en los comicios del 24 de febrero1.

3. Cuando se alude al pretendido “régimen de terror” impulsado en octubre de 1934, Vox se cuida mucho de no explicitar ni los lugares, ni las circunstancias ni los protagonistas que configuraron tal sistema de violencia. De acuerdo con la teoría política, un “régimen de terror” requiere la existencia de un sistema estable de poder, un agente coactivo vinculado a ese sistema, un propósito intimidatorio basado en la eliminación de la oposición real o imaginada y un proceso más o menos dilatado en el tiempo para que el terror surta ese efecto opresor. Desde esta valoración, eminentemente técnica, de lo que es un “régimen de terror”, parece improbable que los distintos comités provinciales revolucionarios de Asturias tuvieran, en menos de dos semanas, capacidad para implantarlo. Quienes, sin duda, “escribieron uno de los episodios más sangrientos de nuestra reciente historia previos a la guerra civil” fueron los militares coordinados por Franco para yugular la insurrección obrera con actos de brutalidad dignos de una campaña colonial. Del 12 de octubre al 8 de diciembre de 1934 provocó la muerte de entre 855 y 1.105 civiles a manos de las fuerzas gubernamentales, que sufrieron entre 262 y 283 bajas fatales, en su mayor parte en combates con las fuerzas revolucionarias2. Los investigadores más minuciosos de los sucesos confirman la gran autonomía de actuación de los revolucionarios en el Principado, que fue bastante ajena a la estrategia general patrocinada por el Comité Nacional Revolucionario, y de hecho cogió por sorpresa a los máximos dirigentes socialistas y ugetistas3. Largo Caballero fue detenido el 14 de octubre, después de un continuo trasiego de domicilio en domicilio, con lo que difícilmente pudo influir en la deriva violenta de la revolución asturiana.

4. Las afirmaciones de Largo Caballero sobre la revolución como superación de la democracia burguesa y como defensa preventiva contra el fascismo no las ha fechado Vox y están sacadas del contexto en que se emitieron. Por otra parte, estas manifestaciones eran bastante similares a las pronunciadas por otros líderes socialistas europeos en la coyuntura crítica del ascenso y auge del totalitarismo nazi4.

5. Está sobradamente demostrado por la historiografía especializada que el fraude puntual, que fue cometido por las diversas candidaturas concurrentes a las elecciones de febrero de 1936 no varió sustancialmente el resultado, y que los comicios fueron ganados de forma legítima por la coalición del Frente Popular5.

6. Ni Largo Caballero, ni Negrín ni Prieto robaron las reservas del Banco de España, sino que, en acto de legítima defensa, las emplearon en la adquisición de armas para sostener la resistencia de la democracia republicana contra el golpe militar-monárquico-fascista, como está demostrado documentalmente desde hace más de medio siglo. Esta medida financiera de emergencia también fue utilizada, por ejemplo, por los países de la Entente para financiar su esfuerzo bélico durante la Primera Guerra Mundial6.

7. Durante la Guerra Civil, las incautaciones de bienes muebles en zona republicana se efectuaron bajo cobertura legal: el 23 de septiembre de 1936 se constituyó una Caja de Reparaciones y Daños Derivados de la Guerra, que fue nutrida por el Tribunal Especial (luego Popular) de Responsabilidades Civiles. Éste determinaba el monto de las compensaciones por actos delictivos contra el Estado y cubría los daños ocasionados por el movimiento rebelde con medidas como incautaciones de patrimonio o multas7.

8. Los Tribunales de urgencia militarizados fueron establecidos por la Ley de Orden Público promulgada el 30 de julio de 1933, y fueron especialmente activos durante el período de gobierno de centro-derecha, entre septiembre de 1933 y enero de 1936. En cuanto a los Tribunales especiales, surgieron por Decreto de 23 de agosto de 1936, redactado por el magistrado del Tribunal Supremo Mariano Gómez González, para frenar matanzas indiscriminadas como la efectuada en la cárcel Modelo de Madrid en la noche del 22-23 de agosto de 1936 mediante la aplicación de procedimientos sumarísimos típicos de la jurisdicción de guerra8.

9. Durante el mandato de Largo Caballero como presidente del Gobierno no se cometieron “las mayores atrocidades en la zona republicana”, sino todo lo contrario: la recuperación paulatina de la autoridad del Estado con la eliminación de las milicias de vigilancia en retaguardia y la canalización y limitación de la represión política (habitual en toda guerra) por medio de los tribunales populares. El mandato no fue “el más sangriento de la zona republicana”, sino que, lamentablemente, fue el del catedrático republicano José Giral, presidente de un Gobierno donde no había representación obrera, quien tuvo que soportar la atomización de la autoridad estatal y la violencia descontrolada del verano de 1936. El 80 % de las víctimas caídas en la retaguardia republicana lo fueron en los cinco primeros meses de la guerra. El grueso de la violencia homicida en zona republicana tuvo lugar desde el estallido del golpe de Estado hasta finales de 1936, momento en que el Gobierno de Largo Caballero logró reconstruir gran parte del aparato estatal9.

10. La afirmación de Vox de que “la llegada de Indalecio Prieto a la presidencia del PSOE en 1935, supuso el comienzo de una deriva revolucionaria y radical junto a Largo Caballero como secretario general de UGT”, es errónea: fue en 1933-1934 cuando Prieto se sumó a la vía revolucionaria dominante en el PSOE, pero desde el verano de 1935 son de sobra conocidas sus discrepancias con Largo, con quien mantuvo un tenso forcejeo político que tuvo como momento culminante el veto interpuesto el 11 de mayo de 1936 por el grupo parlamentario socialista a la formación de un gobierno bajo su liderazgo. Las discrepancias se prolongaron hasta más allá de la Guerra Civil.

11. La rivalidad entre las diversas alas del PSOE se agravó desde la formación del gobierno Casares el 13 de mayo de 1936. El creciente encono entre compañeros motivó la creación a inicios de marzo en el seno de la Juventud Socialista Madrileña y del Sindicato de Artes Blancas de la UGT del grupo “La Motorizada”, dirigido por Enrique Puente y adiestrado por el capitán Fernando Condés como guardia de protección de Indalecio Prieto frente a posibles atentados falangistas o caballeristas. Nunca contó con instrucción militar ni con acceso ilimitado a armas y munición, ya que el número de sus integrantes era reducido (entre 30 y 150 miembros, según las fuentes), y nunca actuó como grupo paramilitar. El que uno de sus miembros, Victoriano Cuenca, participase en la detención y asesinato de Calvo Sotelo (que de ninguna manera era el “jefe de la oposición” en aquellos momentos) no supone la complicidad de este grupo o la personal de Prieto. Está sobradamente demostrada la actuación unilateral de oficiales de la Guardia de Asalto del cuartel de Pontejos, que de esta manera se cobraron venganza del asesinato de uno de sus compañeros, el teniente José del Castillo, presumiblemente a manos de la clandestina Unión Militar Española (UME). Ni el Gobierno Casares (que condenó los hechos con contundencia) ni el PSOE tuvieron nada que ver en este acto de represalia10. Es más, tras haber operado en el Guadarrama a inicios de la guerra, “La Motorizada” intentó evitar la masacre de la Modelo aludida en el punto 8 del presente documento11.

12. A la acusación contra Prieto de “represión indiscriminada contra religiosos, militantes de derechas y empresarios, y luego entre las Fuerzas Armadas encargadas de sofocar el intento revolucionario” de 1934, nos remitimos a los expresado en el punto 3 de esta valoración técnica. Al menos en este párrafo, el documento de Vox hace dos afirmaciones ciertas: que la República era un gobierno legítimo y que el Frente Popular ganó las elecciones de 1936.

13. Por último, ampararse en la Resolución del Parlamento Europeo de 19 de septiembre de 2019, de condena a los regímenes totalitarios y a sus representantes, requiere establecer una caracterización de este tipo de regímenes políticos. Según la obra clásica de C. Friedrich y Z. K. Brzezinski, los rasgos fundamentales del totalitarismo son:
Ideología oficial bien perfilada y frecuentemente salvífica y semirreligiosa, que abarca todos los aspectos de la actividad y de la existencia del hombre, critica radicalmente el estado de cosas existente y lucha por su transformación hasta alcanzar el final perfecto de la humanidad.
Partido único de masas, liderado por un dictador, estructurado de modo jerárquico, que forma parte integral del aparato burocrático del Estado y que responde a una ideología oficial precisa y definida.
Sistema de control policial de tipo terrorista, apoyado por el partido y dirigido no sólo contra los “enemigos” demostrables, sino contra clases de población arbitrariamente seleccionadas.
Monopolio por el partido y sus cuadros de todas las actividades públicas políticas y sociales basado en la moderna tecnología, con estricto dominio de los medios de comunicación de masas y con reducción de la esfera social privada.
Control de todos los medios efectivos de combate armado en manos del partido y de la burocracia subordinada.
Voluntad de control y centralización de la vida económica mediante la coordinación burocrática de las antiguas entidades corporativas, incluyendo otras asociaciones y actividades12.

Salta a la vista que ninguna de estas características puede ser asignada a la democracia republicana, que se defendió con todos los medios legales a su alcance del ataque del militarismo y el fascismo. Estos sí que instauraron un régimen tendencialmente totalitario: el franquismo, que ha sido condenado repetidas veces por la ONU, el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo, pero nunca explícitamente por Vox.

A título meramente informativo, interesa señalar que Largo Caballero puede considerarse víctima del terrorismo, ya que la Falange tiroteó su domicilio y estuvo a punto de matar a una de sus hijas en un atentado el 15 de marzo de 1936. Igualmente se puede considerar víctima del nazismo, pues estuvo prisionero en el campo de Sachsenhausen (al norte de Berlín) desde el 31 de julio de 1943 al 21 de abril de 1945.

La enmienda del PP y Cs, que fue finalmente aprobada, menciona el artículo 15.1 de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, que ordena a las administraciones públicas la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Además de señalar que buena parte de las acusaciones vertidas en la iniciativa de Vox se refieren a épocas anteriores a la que da cobertura dicha Ley, es preciso resaltar la incongruencia que encierra querer ejecutar una damnatio memoriæ sobre figuras políticas que, precisamente, se distinguieron por su oposición a la sublevación militar, por la defensa de la legalidad en la guerra civil que ésta provocó, y por ser víctimas (en tanto que perseguidos y exiliados) de la Dictadura resultante.

Las conclusiones de este análisis preliminar es que los autores de la iniciativa presentada por el Grupo Municipal Vox en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, más allá de la penosa articulación formal de sus argumentos, y de la falacia de la inmensa mayoría de los mismos, han recurrido para elaborarla a los viejos y desacreditados clichés pseudohistóricos de la propaganda franquista, acarreando de forma confusa los mitos guerracivilistas enunciados en 1939 por el Dictamen de la Comisión sobre ilegitimidad de poderes actuantes en 18 de julio de 193613.

A diferencia de la nula documentación que se adjunta a la iniciativa de Vox, los profesores e investigadores abajo firmantes declaran estar en condiciones de aportar pruebas documentales de todas las afirmaciones que se hacen en la presente prueba de verificación. Las ponen a la disposición de la comisión que —suponemos— se establecerá antes de que se adopte la decisión definitiva, como ocurrió en el proceso de resignificación del callejero madrileño abordado por la anterior corporación municipal.

Este juicio técnico preliminar aspira a convertirse en un futuro próximo en un informe donde se clarifique de una vez por todas la ejecutoria de estas dos importantes figuras de nuestra historia contemporánea, sustrayéndolas de las maquinaciones propias de la baja política.

1 El consejo de guerra, en Huelga general de agosto de 1917. La condena del Comité de Huelga. Acusación, defensa y sentencia del Consejo de Guerra, México, Ed. Pablo Iglesias, s.f. Véase Francisco SÁNCHEZ PÉREZ, “La crisis social. Las tres huelgas de agosto”, en Eduardo GONZÁLEZ CALLEJA (coord.), Anatomía de una crisis. 1917 y los españoles, Madrid, Alianza, 2017, pp. 195-277.

2 Las estadísticas del Gobierno, en La revolución de octubre en España: la rebelión del gobierno de la Generalidad, octubre 1934: en servicio de la República, Madrid, Bolaños y Aguilar, 1934, desplegable. Un recuento detallado elaborado en la época, en Aurelio LLANO Y ROZA DE AMPUDIA, Pequeños anales de quince días. La revolución en Asturias, octubre 1934. Oviedo, Talleres Tipográficos Altamirano, 1935, pp. 206-207. La valoración más reciente y minuciosa de víctimas de la revolución de octubre, en Pablo GIL VICO, Verdugos de Asturias. La violencia y sus relatos en la revolución de Asturias de 1934, Gijón, Eds. Trea, 2019, p. 401 y 435. Ángel OSSORIO Y GALLARDO, La España de mi vida. Autobiografía, Buenos Aires, Losada, 1941, p. 135 opinaba que las muertes ocasionadas en las jornadas de “pacificación” no guardaban proporción con las víctimas caídas en el curso de los combates.

3 Helen GRAHAM, El PSOE en la Guerra Civil. Poder, crisis y derrota (1936-1939), Barcelona, Random House Mondadori/Debate, 2005, p. 32.

4 Véanse la contextualización e interpretación en Julio ARÓSTEGUI, Largo Caballero. El tesón y la quimera, Barcelona, Debate, 2013, pp. 339 ss. Esta biografía debiera ser de obligada lectura antes de emitir cualquier juicio sobre la ejecutoria política del personaje.

5 Una demostración de la inconsistencia de las alegaciones de fraude que aún hoy se hacen sobre las elecciones de febrero de 1936, en Eduardo GONZÁLEZ CALLEJA y Francisco SÁNCHEZ PÉREZ, “Revisando el revisionismo. A propósito del libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”, Historia Contemporánea, nº 58, 2018, pp. 851-881.

6 Como ejemplo de estudio sistemático de esta medida de emergencia, investigada durante décadas, véase el camino recorrido por Ángel VIÑAS, El oro español en la Guerra Civil, Madrid, Instituto de Estudios Fiscales, 1976 hasta El escudo de la República. El oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937, Barcelona, Crítica, 2007.

7 Francisco ALÍA MIRANDA, La guerra civil en la retaguardia. Conflicto y revolución en la provincia de Ciudad Real, Ciudad Real, Diputación, 1994, pp. 249-256; Amaro del ROSAL DÍAZ, “La Caja de Reparaciones (Ministerio de Hacienda) y el Tribunal de Responsabilidad Civil (Ministerio de Justicia), 1936-1939”, en Justicia en guerra, Madrid, Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Dirección General de Bellas Artes y de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, 1990, pp. 239-245, y Glicerio SÁNCHEZ RECIO, La República contra los rebeldes y los desafectos. La represión económica durante la guerra civil, Alicante, Universidad de Alicante, 1991, pp. 8 y 19.

8 Javier CERVERA GIL, Contra el enemigo de la República, desde la Ley: detener, juzgar y encarcelar en guerra, Madrid, Biblioteca Nueva, 2015: 133-175, y Glicerio SÁNCHEZ RECIO, “Justicia ordinaria y Justicia popular durante la guerra civil”, en Justicia en guerra, Madrid, Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Dirección General de Bellas Artes y de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, 1990, pp. 91-103 y La República contra los rebeldes y los desafectos, pp. 100-122 y 124-166.

9 Sobre la dinámica de la violencia en la zona republicana, véase la valoración global de José Luis LEDESMA VERA, “’La santa ira popular’ del 36. La violencia en la guerra civil y la revolución. Entre cultura y política”, en Javier MUÑOZ, José Luis LEDESMA y Javier RODRIGO (coords.), Culturas y políticas de la violencia. España, siglo XX, Madrid, Siete Mares, 2005, pp. 147-192.

10 Manuel TAGÜEÑA LACORTE, Testimonio de dos guerras, Barcelona, Planeta, 1978, p. 69, e Indalecio PRIETO TUERO, Convulsiones de España. Pequeños detalles de grandes sucesos, México, Oasis, 1967-1969, vol. III, p. 159.

11 Helen GRAHAM, The Spanish Republic at War 1936-1939, Cambridge, Cambridge University Press, 2002, p. 128.

12 Carl Joachim FRIEDRICH y Zbigniew K. BRZEZINSKI, Totalitarian Dictatorship and Autocracy, 2ª ed. revisada, Cambridge, Harvard University Press, 1964, pp. 9-10.

13 ESTADO ESPAÑOL, MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN, Dictamen de la Comisión sobre ilegitimidad de poderes actuantes en 18 de Julio de 1936, Madrid, Editora Nacional, 1939.

Portada: Celebración del Primero de Mayo de 1931 en Madrid. De izquierda a derecha, el alcalde de Madrid, Pedro Rico, Francisco Largo Caballero (ministro de Trabajo), Miguel de Unamuno, Indalecio Prieto (ministro de Hacienda) y Mellie Staal (representante de la OIT) (foto: Efe)

Actualizado el 15 de octubre

José Álvarez Junco (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Joseba Agirreazkuenaga Zigorraga (catedrático, Universidad del País Vasco-EHU), Ana Aguado (catedrática, Universitat de València), Eduardo Acerete de la Corte (PIF, Universidad de Zaragoza-Université de Pau et Pays de l’Adour), Guadalupe Adámez Castro (contratada postdoctoral, Universidad de Alcalá de Henares), Elena Aguado Cabezas (profesora titular, Universidad de León), Paloma Aguilar Fernández (catedrática, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Ángel Alcalde Fernández (profesor, University of Melbourne), Pablo Alcántara Pérez (doctorado, Universidad Autónoma de Madrid), Fabiana Alonso (profesora adjunta, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina), Luciano Alonso (profesor, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina), Jesús Alonso Carballés (catedrático, Université de Bordeaux-Michel de Montaigne), Víctor L. Alonso Delgado (profesor ayudante doctor, Universidad de las Palmas de Gran Canaria), Aurore Ducellier (agrégée d’Espagnol, Université Paris 3-Sorbonne Nouvelle), Manuel Álvaro Dueñas (profesor titular, Universidad Autónoma de Madrid), Peter Anderson (profesor, University of Leeds), Juan Andrade Blanco (profesor contratado doctor, Universidad Complutense de Madrid), Mercedes Arbaiza (profesora titular, Universidad del País Vasco-EHU), Fernando Arcas Cubero (profesor titular, Universidad de Málaga), Miguel Ángel del Arco Blanco (profesor titular, Universidad de Granada), Nerea Aresti Esteban (investigadora, Universidad de País Vasco-EHU), Eloy Arias Castañón (profesor titular, Universidad de Sevilla), Manuela Aroca Mohedano (profesora asociada, Universidad Carlos III de Madrid), Sagrario Aznar Almazán (catedrática, Universidad Nacional de Educación a Distancia), José María Azpíroz Pascual (catedrático de Instituto), Sophie Baby (profesora titular, Université de Bourgogne, Institut Universitaire de France), Ángel Bahamonde Magro (catedrático, Universidad Carlos III de Madrid), Marc Baldó Lacomba (catedrático, Universitat de València), Antonio Barragán Moriana (catedrático, Universidad de Córdoba), Encarnación Barranquero Texeira (profesora titular, Universidad de Málaga), Begoña Barrera López (investigadora posdoctoral, Universidad de Sevilla), Ángeles Barrio Alonso (catedrática, Universidad de Cantabria), Florence Belmonte (catedrática, Université de Montpellier 3), Justo Beramendi González (catedrático, Universidade de Santiago de Compostela), Jean-François Berdah (profesor, Université Toulouse 2 Jean Jaurès), Walther L. Bernecker (catedrático, Universidad Erlangen-Núremberg), Enrique Berzal de la Rosa (profesor titular, Universidad de Valladolid), Juan Andrés Blanco Rodríguez (catedrático, Universidad de Salamanca), Ernesto Bohoslavsky (profesor, Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina), José María Borrás Llop (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Jean-François Botrel (catedrático, Université Rennes II), Laura María Branciforte (profesora visitante doctora, Universidad Carlos III de Madrid), Mario Bueno Aguado (PIF, Universidad Carlos III de Madrid), Manuel Bueno Lluch (Archivo Histórico de CCOO de Andalucía), Danièle Bussy Genevois (catedrática, Universidad Paris 8), Ana Cabana Iglesia (profesora titular, Universidade de Santiago de Compostela), Salvador Calatayud Giner (profesor titular, Universitat de València), Ricardo Campos Marín (científico titular. Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Sergio Cañas Díez (investigador, Universidad de La Rioja), Rosa María Capel Martínez (catedrática, Universidad Complutense de Madrid), Zoraida Carandell (enseignante-chercheuse, Université de Paris-Nanterre), Francisco Carantoña Álvarez (catedrático, Universidad de León), Diego Caro Cancela (catedrático, Universidad de Cádiz), Alberto Carrillo Linares (profesor titular, Universidad de Sevilla), Julián Casanova Ruiz (catedrático, Universidad de Zaragoza), Guillermo Castán Lanaspa (catedrático de Instituto), Juan José Castillo Alonso (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Santiago Castillo Alonso (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Antonio Castillo Gómez (catedrático, Universidad de Alcalá de Henares), Luis Castro Berrojo (profesor de Instituto), Antonio Cazorla Sánchez (catedrático, Trent University, Canadá), Jorge Cernadas (profesor regular adjunto, Universidad de Buenos Aires), Adeline Chainais (profesora titular, Universidad Paul-Valéry Montpellier 3), Marie-Claude Chaput (catedrática, Université de Nanterre-La Défense), Manuel Chust Calero (catedrático, Universitat Jaume I de Castelló), Robert Coale (catedrático, Université de Rouen-Normandie), Carlos Collado Seidel (profesor, Universidad de Marburg), Arnau Company Mates (profesor asociado, Universitat de les Illes Balears), Ánchel Conte Cazcarro (catedrático de Instituto), Javier Contreras Becerra (profesor sustituto interino, Universidad de Jaén), Inmaculada Cordero Olivero (profesora titular, Universidad de Sevilla), Salvador Cruz Artacho (catedrático, Universidad de Jaén), Rafael Cruz Martínez (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Josefina Cuesta Bustillo (catedrática, Universidad de Salamanca), Raimundo Cuesta Fernández (doctor en Historia, Fedicaria-Salamanca), Justo Cuño Bonito (profesor contratado doctor, Universidad Pablo de Olavide), Benito Díaz Díaz (profesor contratado doctor, Universidad de Castilla-La Mancha), José Javier Díaz Freire (profesor titular, Universidad del País Vasco-EHU), Pilar Díaz Sánchez (profesora titular, Universidad Autónoma de Madrid), Isabel Díez Torres (profesora del Institut Français de Madrid), José Luis Domínguez López (profesor asociado, Universidad Carlos III de Madrid), Pilar Domínguez Prats (profesora contratada doctora, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Geneviève Dreyfus-Armand (catedrática, Université Paris-Sorbonne), Montserrat Duch i Plana (catedrática, Universitat Rovira i Virgili de Barcelona), Francisco Durán Alcalá (historiador, director del Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres), Olga Echeverría (profesora, EHS/IGEHCS y CONICET, Argentina), Pedro María Egea Bruno (catedrático, Universidad de Murcia), Ángeles Egido León (catedrática, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Ramón Eijo Blanco (profesor de Instituto), Matilde Eiroa San Francisco (profesora titular, Universidad Carlos III de Madrid), Ángel Luis Encinas Moral (profesor contratado doctor, Universidad Complutense de Madrid), Francisco Erice Sebares (catedrático, Universidad de Oviedo), Antonio Escudero Gutiérrez, (catedrático, Universidad de Alicante), Francisco Espinosa Maestre (historiador), Francisco Estepa Soto (catedrático de Instituto), Françoise Étienvre (catedrática, Université de Paris 3-Sorbonne Nouvelle), José María Faraldo Jarillo (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Sébastien Farré (director de la Maison de l’histoire, Universidad de Ginebra), Alejandro Fernández (profesor, Universidad Nacional de Luján, Argentina), Eloy Fernández Clemente (catedrático, Universidad de Zaragoza), Ana Isabel Fernández Asperilla (profesora asociada, Universidad Complutense de Madrid), Fernando Fernández Bastarreche (profesor titular, Universidad de Granada), Enrique Fernández Domingo (catedrático, Université Paris 8), Fernando Fernández-Llebrez (profesor titular, Universidad de Granada), Ignacio Fernández de Mata (profesor, Universidad de Burgos), Lourenzo Fernández Prieto (catedrático, Universidade de Santiago de Compostela), Cristian Ferrer (profesor asociado, Universitat Autònoma de Barcelona), Carlos Forcadell Álvarez (catedrático, Universidad de Zaragoza), Antonio Fontecha Pedraza (profesor de Instituto), Josep Maria Fradera Barceló (catedrático, Universitat Pompeu Fabra), Marie Franco (catedrática, Université Sorbonne Nouvelle Paris 3), Beatriz Frieyro de Lara (profesora titular, Universidad de Granada), Maximiliano Fuentes Codera (profesor lector, Universitat de Girona), Sergio Galiana (profesor, Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina), Sergio Gálvez Biesca (Instituto Iberoamericano de La Haya), Luis Benito García Álvarez (profesor ayudante doctor, Universidad de Oviedo), Hugo García Fernández (profesor contratado doctor, Universidad Autónoma de Madrid), Jorge Felipe García Fernández (profesor de Instituto), Juan Carlos García Funes (profesor asociado, Universidad Pública de Navarra), José Ramón García Gandía (doctor en Historia, Universidad de Alicante), Carmen García García (profesora titular, Universidad Autónoma de Madrid), María del Carmen García García (profesora titular, Universidad de Oviedo), Cristóbal García García (profesor titular, Universidad de Huelva), Encarnación García Monerris (profesora titular, Universitat de València), Ester García Moscardó (investigadora CIRGEN, Universitat de València), Francisco F. García Pérez (catedrático, Universidad de Sevilla), Beatriz García Prieto (investigadora predoctoral, Universidad de León), Anna Maria Garcia Rovira (catedrática, Universitat de Girona), José Luis García Ruiz (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Diego Gaspar Celaya (investigador Juan de la Cierva, Universidad de Zaragoza), Rafael Gil Bracero (profesor titular, Universidad de Granada), Alicia Gil Lázaro (profesora titular, Universidad de Sevilla), David Ginard Féron (profesor titular, Universitat de les Illes Balears), José Gómez Alén (catedrático de Instituto), Ferran Gómez Albentosa (profesor de Instituto), Gutmaro Gómez Bravo (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Fidel Ángel Gómez Ochoa (profesor titular, Universidad de Cantabria), Miguel Gómez Oliver (catedrático, Universidad de Granada), Eduardo González Calleja (catedrático, Universidad Carlos III de Madrid), Manuel González de Molina Navarro (catedrático, Universidad Pablo de Olavide), Alfredo González Ruibal (científico titular, Consejo Superior de Investigaciones Científicas), María Dolores González- Ripoll Navarro (científica titular, Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Emilio Francisco Grandío Seoane (profesor titular, Universidade de Santiago de Compostela), José Luis de la Granja Sainz (catedrático, Universidad del País Vasco-EHU), Rosana Gutiérrez Lloret (catedrática, Universidad de Alicante), Sonia Gutiérrez Lloret (catedrática, Universidad de Alicante), José Luis Gutiérrez Molina (investigador, Universidad de Cádiz), Beatriz de las Heras Herrero (profesora visitante doctora, Universidad Carlos III de Madrid), Fernando Hernández Holgado (profesor asociado, Universidad Complutense de Madrid), Fernando Hernández Sánchez (profesor asociado, Universidad Autónoma de Madrid), Elena Hernández Sandoica (catedrática, Universidad Complutense de Madrid), Ángel Herrerín López (profesor titular, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Eduardo Higueras Castañeda (profesor asociado, Universidad de Castila-La Mancha), José Hinojosa Durán (profesor de Instituto), Andrea Hormaechea (doctoranda, Universidad Complutense de Madrid), Jorge de Hoyos Puente (profesor contratado doctor, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Margarita Ibáñez Tarín (investigadora, Universitat de València), Luis María Jiménez de Aberasturi Corta (historiador), Fernando Jiménez Herrera (contratado postdoctoral, Universidad Complutense de Madrid), Mario Jiménez Moreno (investigador asociado, Universidad de Buenos Aires), Jesús Francisco Jordá Pardo (profesor contratado doctor, Universidad Nacional de Educación a Distancia), David Jorge (profesor investigador, El Colegio de México), Eduardo Juárez Valero (profesor asociado, Universidad Carlos III de Madrid), Matthew Kerry (profesor, University of Stirling, Reino Unido), Emilio La Parra López (catedrático, Universidad de Alicante), José Miguel Lana Berasain (profesor titular, Universidad Pública de Navarra), Juan José Laborda Martín (académico correspondiente de la Real Academia de la Historia), Christian Lagarde (catedrático, Université de Perpignan Via Domitia, presidente de honor de la Société des Hispanistes Français y vocal de la Fundacion Antonio Machado, Collioure), Julien Lanes Marsall (profesor titular, Université de Paris-Sorbonne), Ángeles Lario González (profesora titular, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Maud Le Guellec (catedrática, Université de Lille), Alfredo Liébana Collado (profesor de Instituto), Rafael Linde Ruiz (Profesor de Instituto), Miren Llona González (profesora titular, Universidad del País Vasco), Alvar de la Llosa (catedrático, Universidad de Lyon 2), Paola Lo Cascio (profesora asociada, Universitat de Barcelona), José Luis Ledesma Vera (profesor ayudante doctor, Universidad Complutense de Madrid), Guillermo León Cáceres (profesor-tutor, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Clara E. Lida (profesora, El Colegio de México), Iván López Cabello, (profesor titular, Université de Bretagne Occidentale), Antonio López Estudillo (profesor titular, Universitat de Girona), Julián López García (catedrático, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Marta López Izquierdo (profesora titular, Université Paris 8 Vincennes Saint-Denis), Mariano López de Miguel (investigador doctoral, Universidad de Cantabria), Ángel Luis López Villaverde (profesor titular, Universidad de Castilla-La Mancha), Daniel Lvovich (profesor, Universidad Nacional de General Sarmiento y CONICET, Argentina), Sandra McGee Deutsch (catedrática, Universidad de Texas, El Paso), María Rosa de Madariaga Álvarez-Prida (funcionaria internacional UNESCO), Juan Mainer Baqué (catedrático de Instituto), Emilio Majuelo Gil (profesor titular, Universidad Pública de Navarra), Jorge Marco Carretero (profesor, University of Bath, Reino Unido), Martí Marín Corbera (profesor titular, Universitat Autònoma de Barcelona), Juan José Martín García (profesor ayudante doctor, Universidad de Burgos), Sebastián Martín Martín (profesor titular, Universidad de Sevilla), José Luis Martín Ramos (catedrático, Universitat Autónoma de Barcelona), Gloria Martínez Dorado (doctora en Historia, Universidad Complutense de Madrid), Manuel Martínez Martín (profesor titular, Universidad de Granada), Michel Martínez Pérez (profesor titular, Université de Toulouse Capitole), Fernando Martínez Rueda (profesor titular, Universidad del País Vasco), Ana Martínez Rus (profesora titular, Universidad Complutense de Madrid), Miguel Martorell Linares (catedrático, Universidad Nacional de Educación a Distancia), José Rubens Mascarenhas de Almeida (profesor, Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia, Brasil), Enrique Mases (profesor, Universidad Nacional del Comahue, Argentina), Andreu Mayayo i Artal (catedrático, Universitat de Barcelona), Elena Maza Zorrilla (catedrática, Universidad de Valladolid), Medófilo Medina Pineda (profesor, Universidad Nacional de Colombia), Ludger Mees (catedrático, Universidad del País Vasco-EHU), Stéphane Michonneau (catedrático, Université de Lille), Fernando Mendiola Gonzalo (profesor titular, Universidad Pública de Navarra), Pilar Mera Costas (profesora ayudante doctora, Universidad Nacional de Educación a Distancia), María Migueláñez Martínez (profesora asociada, Universidad Carlos III de Madrid), Raúl Mínguez Blasco (investigador Marie Slodowska Curie, Leeds University), Conxita Mir Curcó (catedrática, Universitat de Lleida), Alicia Victoria Mira Abad (profesora titular, Universidad de Alicante), Benoit Mitaine (profesor titular, Univeristé Paul Valéry Montpellier 3), Frank Molano Camargo (profesor, Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá), Carme Molinero Ruiz (catedrática, Universitat Autònoma de Barcelona), César Mónaco (profesor, Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, Argentina), Jorge J. Montes Salguero (profesor titular, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Manuel Morales Muñoz (catedrático, Universidad de Málaga), Francisco Moreno Gómez (catedrático de Instituto), Antonio Moreno Juste (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Mónica Moreno Seco (profesora titular, Universidad de Alicante), Jorge Muñiz Sánchez (profesor ayudante doctor, Universidad de Oviedo), Enrique Olivas Cabanillas (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Consuelo Naranjo Orovio (profesora de investigación, Instituto de Historia del CSIC), Carlos Navajas Zubeldia (profesor titular, Universidad de La Rioja), Gloria Nielfa Cristóbal (catedrática, Universidad Complutense de Madrid), Felipe Nieto Blanco (profesor tutor, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Xosé M. Núñez Seixas (catedrático, Universidade de Santiago de Compostela), Mario Ojeda Revah (profesor investigador, Universidad Nacional Autónoma de México), Pedro Oliver Olmo (profesor titular, Universidad de Castilla-La Mancha), Lauro Olmo Enciso (catedrático, Universidad de Alcalá de Henares), Marie-Angèle Orobon (catedrática, Université Sorbonne Nouvelle-Paris 3), Marie-Linda Ortega (catedrática, Université Sorbonne Nouvelle-Paris 3), Luis Carlos Ortiz Vásquez, (profesor, Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá), Luis Enrique Otero Carvajal (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Giaime Pala (investigador ordinario, Universitat de Girona), Juan Pan-Montojo González (catedrático, Universidad Autónoma de Madrid), Rodrigo Patto Sá Motta (profesor, Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil), Pedro Payá López (profesor contratado doctor, Universidad de Alicante), Rafael Gerardo Peinado Santaella (catedrático, Universidad de Granada), Ignacio Peiró Martín (catedrático, Universidad de Zaragoza), Manuelle Peloille (catedrática, Université d’Angers), Juan Carlos Pereira Castañares (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Javier Pérez Bazo (catedrático, Université de Toulouse-Jean Jaurès), José Miguel Pérez García, (catedrático, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Juan-Sisinio Pérez Garzón (catedrático, Universidad de Castilla-La Mancha), Pedro Pérez Herrero (catedrático, Universidad de Alcalá de Henares), José Emilio Pérez Martínez (ATER, Université de Paris-Sorbonne), Alejandro Pérez-Olivares García (ATER, Sciences-Po Lyon), Julio Pérez Serrano (catedrático, Universidad de Cádiz), Antonio Perla de las Parras (profesor contratado doctor, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Marisa Pineau (profesora, Universidad de Buenos Aires), Julio Pinto Vallejos (profesor titular, Universidad de Santiago de Chile), Anaclet Pons i Pons (catedrático, Universitat de València), José María Portillo Valdés (profesor titular, Universidad del País Vasco-EHU), José Antonio Piqueras Arenas (catedrático, Universitat Jaume I de Castelló), Carlos Píriz González (profesor asociado, Universidad de Salamanca), Paul Preston (catedrático, London School of Economics and Political Science), Lucía Prieto Borrego (profesora titular, Universidad de Málaga), Juan Pro Ruiz (catedrático, Universidad Autónoma de Madrid), Miguel Ángel Puig-Samper (profesor de investigación, Instituto de Historia del CSIC), Guillem Puig Vallverdú (historiador), Josep Puigsech Farràs (profesor agregado laboral, Universitat Autònoma de Barcelona), Mercè Pujol Berché (catedrática, Université de Perpignan Via Domitia), Alejandro Quiroga Fernández de Soto (Investigador Beatriz Galindo, Universidad Complutense de Madrid y profesor, Newcastle University, Reino Unido), Andrea Raina (profesora de historia social Universidad Nacional de La Plata, Argentina), Manuel Redero San Román (catedrático, Universidad de Salamanca), José Reig Cruañes (profesor contratado doctor, Universidad de Castilla-La Mancha), Alberto Reig Tapia (catedrático, Universitat Rovira i Virgili), Sergio Riesco Roche (profesor asociado, Universidad Complutense de Madrid), César Rina Simón (investigador Juan de la Cierva, Universidad de Extremadura), Elisabeth Ripoll Gil (profesora ayudante doctora, Universitat de les Illes Balears), Lucía Rivas Lara (profesora titular de la Universidad Nacional de Educación a Distancia), Antonio Rivera Blanco (catedrático, Universidad del País Vasco-EHU), Aurora Margarita Rivière Gómez (profesora titular, Universidad Complutense de Madrid), Ricardo Robledo Hernández (catedrático, Universidad de Salamanca e investigador visitante, Universitat Pompeu Fabra), Florentino Rodao García (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Martín Rodrigo y Alharilla (profesor titular, Universitat Pompeu Fabra), Javier Rodríguez González (profesor titular, Universidad de León), Francisco Rodríguez-Jiménez (profesor, Universidad de Extremadura), Carolina Rodríguez López (profesora titular, Universidad Complutense de Madrid), Sofía Rodríguez López (PAD, Universidad de Cádiz), Carlos María Rodríguez López-Brea (profesor visitante doctor, Universidad Carlos III de Madrid), José Iván Rodríguez Macario (licenciado en Historia, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Severiano Rojo Hernández (catedrático, Université d’Aix-Marseille), María Cruz Romeo Mateo (catedrática, Universitat de València), José Luis Romero Carretero (profesor asociado, Universidad Complutense de Madrid), Carmelo Romero Salvador (profesor titular, Universidad de Zaragoza), Maria Gemma Rubí Casals (profesora agregada, Universitat Autònoma de Barcelona), Rosario Ruiz Franco (profesora titular, Universidad Carlos III de Madrid), Pedro Ruiz Torres (catedrático, Universitat de València), Alberto Sabio Alcutén (catedrático, Universidad de Zaragoza), María del Pilar Salomón Chéliz (profesora titular, Universidad de Zaragoza), Vicent Sampedro Ramo (doctor en Historia Contemporánea, Universitat Jaume I de Castelló), Adrián Sánchez Castillo (PIF, Universidad Autónoma de Madrid); Sergio Sánchez Collantes (profesor, Universidad de Burgos), Juan Carlos Sánchez Illán (profesor titular, Universidad Carlos III de Madrid), Francisco Sánchez Pérez (profesor titular, Universidad Carlos III de Madrid), Glicerio Sánchez Recio (catedrático, Universidad de Alicante), Sandra Sánchez Sanz (profesora de Instituto), Manuel Sanchis i Marco (profesor titular, Universitat de València), Antonio Sanchis Pallarés (historiador), Víctor Manuel Santidrián Arias (profesor de Instituto), María-Cruz Santos (profesora de Instituto), Carlos Sanz Díaz (profesor titular, Universidad Complutense de Madrid), Federico Sanz Díaz (profesor titular, Universidad de Burgos), Julián Sanz Hoya (profesor titular, Universitat de València), Vicent Sanz Rozalén (profesor titular, Universitat Jaume I de Castelló), Ismael Saz Campos (catedrático, Universitat de València), Antonio Manuel Segovia Ganivet (contratado predoctoral, Universidad de Granada), Antonio Selva Iniesta (director del Instituto de Estudios Albacetenses) Isidro Sepúlveda Muñoz (profesor titular, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Rafael Serrano García (profesor titular, Universidad de Valladolid), Nicolas Sesma Landrín (profesor titular, Université de Grenoble Alpes), María Sierra Alonso (catedrática, Universidad de Sevilla), Verónica Sierra Blas (profesora contratada doctora, Universidad de Alcalá de Henares), José Solís de los Santos (catedrático, Universidad de Sevilla), Raúl Soutelo Vázquez (profesor asociado, Universidade de Santiago de Compostela), Manuel Suárez Cortina (catedrático, Universidad de Cantabria), Nuria Tabanera García (profesora titular, Universitat de València), Javier Tébar Hurtado (profesor asociado, Universitat de Barcelona), Ricardo Tejada (profesor titular, Université de Le Mans), Erika Tiburcio Moreno (profesora asociada, Universidad Carlos III de Madrid), Pilar Toboso Sánchez (catedrática, Universidad Autónoma de Madrid), Lluís Ferran Toledano Gonzàlez (profesor agregado, Universitat Autònoma de Barcelona), Javier Ugarte Tellería (profesor titular, Universidad del País Vasco-EHU), Rafael Uña Ruano (profesor asociado, Universidad Carlos III de Madrid), Juan Uriagereka (profesor, University of Maryland), Mikel Urquijo Goitia (catedrático, Universidad del País Vasco-EHU), Miguel Ángel Urrego (profesor, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, México), Julián Vadillo Muñoz (profesor asociado, Universidad Carlos III de Madrid), Bruno Vargas (profesor titular, Université de Toulouse), Rubén Vega García (profesor titular, Universidad de Oviedo), Natalia Vega Rodríguez (profesora, Universidad Nacional del Litoral y Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina), Santiago Vega Sombría (profesor asociado, Universidad Complutense de Madrid), Xosé Ramón Veiga Alonso (profesor titular, Universidade de Santiago de Compostela), Custodio Velasco Mesa (profesor titular, Universidad de Sevilla), José Villa Rodríguez (doctor en Historia Contemporánea, Universidad de Sevilla), Rafael Villena Espinosa (profesor titular, Universidad de Castilla-La Mancha), Antonio Viñao Frago (catedrático, Universidad de Murcia), Ángel Viñas Martín (catedrático, Universidad Complutense de Madrid), Pere Ysàs Solanes (catedrático, Universitat Autònoma de Barcelona), Mercedes Yusta Rodrigo (catedrática, Universidad Paris 8), María Zozaya Montes (investigadora contratada, Universidade de Évora).

lunes, 5 de octubre de 2020

ROMPER CON EL PARADIGMA

 PRIMERA PARTE











ROMPER CON EL PARADIGMA

La sensualidad patrimonio natural del ser humano

Por:

Pedro Taracena



El Templo de Debod. P.T.

Sin acudir a principios científicos, por mera observación, los seres humanos recibimos sensaciones de todo aquello que nos rodea a través de los cinco sentidos: la vista, el oído, la lengua y labios, el olfato, los dedos y manos, son ventanas abiertas en nuestro cuerpo para percibir ciertas variaciones sensoriales, que si son positivas nos causan deleite, y si arrastran cargas negativas nos hacen daño. El cuerpo en general puede ser receptor y emisor de una gran carga sensual. Una suave brisa sobre el rostro, la contemplación en una puesta de sol paseando por la playa con los pies descalzos, las caricias de la persona amada, un apretón de manos entre amigos, o una sesión de masaje escuchando simplemente el silencio. Las sensaciones conscientes propiciadas por estímulos propios o ajenos, configuran nuestra sensualidad. Los animales también reaccionan ante cualquier estímulo de acuerdo con claras o veladas muestras de agrado, desagrado o indiferencia. Es evidente que no es preciso ser versado en ciencia, para saber que la sensualidad toma parte del reino animal y es suficiente la simple observación para comprobarlo.



Foto: Alon Albergu

El primitivo instinto de procreación y conservación ha jugado un papel evidente en la evolución de las especies. Además de los cinco sentidos captores de la sensualidad, la naturaleza les ha dotado de la atracción sexual. El macho busca a la hembra arrastrados en época de celo para la copula y de este modo garantizar la supervivencia de su especie. Sin embrago la sexualidad en el ser humano, aunque tenga el mismo fin, es mucho más compleja y se pueden apreciar muchos matices. La mujer y el hombre no están a expensas del periodo de celo como el resto de las especies. El libre albedrío decide cuándo y con qué fin se produce el ayuntamiento sexual. La naturaleza que ha dotado de sexualidad a mujeres y hombres, no está al servicio exclusivo de la procreación. Más aún, la sexualidad enriquece sobremanera la sensualidad que proporcionan los cinco sentidos, de los cuales estamos dotados. Sin profundizar en la antropología del ser humano, se puede constatar que aunque el aparato genital reproductor de ambos sexos, encuentre su último fin en la procreación, de ninguna forma es exclusivo y excluyente de otras manifestaciones sensuales y sexuales. Esta evidencia promocionada por la naturaleza, no siempre ha sido interpretada por el hombre de este modo.

El paradigma que la historia de la humanidad ha ido diseñando a través de los tiempos, está preñado de Influencias decisivas culturales y religiosas. Cuando en este ensayo nos referimos al paradigma, es evidente que esta singularidad encierra una pluralidad. Contaminando los valores naturales de la sexualidad y la procreación; estableciendo que la sexualidad es intrínsecamente mala cuando trasgrede su fin, que es el de la procreación conforme a las leyes naturales.



El Templo de Debod. P.T

Muchos son los avatares que han configurado este binomio sexo-reproducción. Para acotar las secuencias en este breve ensayo, podemos tomar el siglo XX en el contexto del mundo occidental, como ejemplo de paradigma más próximo. La célula social que albergaba la venida de la prole, era la constitución más o menos formal, de una futura madre y un futuro padre. El mundo judeo-cristiano y más tarde el islam, introdujeron mandatos de origen divino relativos al uso y abuso del sexo. La sociedad occidental es producto de una religión monoteísta con mucho poder de influencia sobre los pueblos, hasta la segunda mitad del siglo XX. El sexo quedaba relegado al matrimonio religioso y exclusivamente con fines reproductores. Es decir, la institución matrimonial ponía remedio a la concupiscencia, resolviendo la incontinencia sexual. Sobre todo encaminado a traer hijos al mundo. El placer es una consecuencia que obtenido al margen de este fin, es pecado. Es reo de culpa y por tanto de condenación, quien practique autocomplacencia en sus zonas erógenas mediante la masturbación. Tampoco le está permitida la práctica coital con intención de evitar la concepción, mediante profilácticos de cualquier tipo o eyaculando en el exterior, lo que se viene denominado, onanismo. Por supuesto toda relación sexual encaminada solamente al deleite sexual, fuera o dentro del matrimonio canónico, está considerada como perversa y mala. Una vez situados en el lecho conyugal, no todo les estaba permitido al hombre y la mujer. Las prácticas al margen del ayuntamiento sexual exigido para que el semen del hombre se deposite en la vagina de la mujer, son consideradas como pecado y contra natura.



Foto: Alon Albergu

Es fácil deducir que la sexualidad y la religión son opciones antagónicas. La religión considera la sexualidad como algo sucio, vicioso y malo. Sin embargo la abstinencia y el autocontrol se valoran como virtudes y conductas meritorias. La sexualidad al margen de la procreación, es pecado mortal, sin embargo estas mismas conductas en las sociedades occidentales, se reconocen como derechos intrínsecos de la persona. La evolución de las ideas morales y políticas a través de las épocas ha sido muy lenta, y la separación del poder religioso y el poder político, ha caminado en paralelo acompañados del pensamiento teológico y racional respectivamente. Dando lugar a los estados donde el hecho religioso se reducía al ámbito privado, surgiendo las sociedades laicas. Los estados modernos se dotaron de constituciones laicas o aconfesionales. Como consecuencia de este laicismo sin ataduras religiosas, surgió la libertad sexual que se convirtió en un derecho inalienable de la realización de la persona. Pero en no pocos países el conflicto sigue situado entre la vieja alianza trono altar y el maridaje de facto entre la Iglesia y el Estado. Sobre todo en las naciones que siguieron la Contrarreforma de la Iglesia Romana, han mantenido y mantienen un reducto nada despreciable de oposición a los valores laicos, ajenos a cualquier confesión religiosa. El caso español es un ejemplo de la influencia de las tesis vaticanas a lo largo del siglo XX, a pesar de dotarse de la Constitución de 1978, con valores laicos y teóricamente aconfesionales.

La libertad sexual, supone la ruptura del paradigma. La sexualidad considerada como un valor positivo marca la mayor ruptura, entre el pensamiento basado en la razón y los principios aceptados por la fe. Donde la sexualidad no entiende de géneros. El hombre y la mujer son iguales y ligados por valores humanos, no divinos. Son libres para desarrollar la sexualidad de forma individual, buscando su propio placer. También entre hombres y mujeres o bien formando parejas del mismo sexo, sin necesidad de establecer ningún vínculo legal. Respetando siempre los compromisos evidentes de respeto, igualdad, libertad y complicidad. Donde nadie es más que nadie, ni menos que ninguno. El fin de las relaciones sexuales no es la procreación. La procreación es una opción. De aquí se deduce que la maternidad no viene impuesta a la mujer. La mujer decide ser madre o no. Y una vez embarazada establece si desea parir o interrumpir su embarazo según las leyes. La maternidad es un derecho, no una obligación. Y el derecho a decidir sobre su propio cuerpo es de la mujer, no del Estado o de la sociedad. La discrepancia sobre si la interrupción voluntaria del embarazo, es un derecho de la mujer o prevalece el derecho a la vida del no nacido, es una discusión que tiene bases morales y religiosas no científicas.



El Templo de Debod. P.T

La libertad sexual nos conduce a la igualdad, esta igualdad no la concede la realidad de ser padres. La igualdad viene dada por el derecho natural reconocido por la Constitución. El ser humano tiene los mismos derechos, sea mujer u hombre. A estas alturas los logros y cotas obtenidas en el derecho a la libertad sexual y en la igualdad en general, se puede afirmar sin lugar a equivocarnos que, en el plano personal, social y legal, sí se ha roto el paradigma. No obstante, este paradigma aún se resiste a desaparecer, pero los argumentos que lo sustentaba están perdiendo fuerza.

Todo aquello que era pecado, prácticas contranaturales que constituían esquemas inamovibles como la familia tradicional, han saltado por los aires. Las prácticas sexuales son una realidad en nuestra vida. Más aún, la sexualidad es el motor del mundo. La sexualidad está presente de forma individual y compartida, hombres con hombre, mujeres con mujeres, mujeres con hombres, formando parejas de hecho o de derecho. Matrimonios mixtos, civiles o religiosos, porque en el caso de los matrimonios religiosos, los hay que no aceptan todos los preceptos canónicos; quedando la ceremonia eclesiástica como un evento social. El erotismo es el amor sensual e impulsor de la sexualidad. Es la capacidad del ser humano para imaginar y crear fantasías que exciten el apetito sexual, y así lograr mayores cotas de originalidad y de placer; evitando la rutina y ahuyentando el tedio. La libido es la fuente del deseo sexual, considerado por algunos sexólogos como la raíz de las manifestaciones de la actividad psíquica. La divinidad Eros, antagónica de Yavé, exalta el amor físico elevándolo a la categoría de sublime. Esta narración poética entra en conflicto con los estoicos planteamientos del paradigma ancestral herido de muerte en nuestros días. Planteamiento prosaico de que el sexo únicamente sirve para engendrar y multiplicar la especie.




Foto: Alon Albergu

Observando los avances y logros sensuales, sexuales, eróticos y por qué no, pornográficos, encontramos que las satisfacciones logradas, han saltado los muros de los lechos amorosos y se comparten con las redes sociales en beneficio de la colectividad. La escuela de la sexualidad es una realidad. Los temas tabú salen de los armarios de la hipocresía, y alcanzan el valor que nunca debieron haber perdido.

Ahora se habla de las conquistas de la mujer en la consecución de sus orgasmos. En las iniciativas y alternativas, donde no hay nada vedado o vetado. El débito conyugal no doblega a la mujer a ser la sirvienta sexual del hombre. Puede rechazar o demandar solicitudes de su compañero, como el coito anal, el sexo oral o la colocación de un preservativo si así lo desea. La “postura del misionero”, preconizada por la Iglesia, queda fuera del lecho del placer. Hay alternativas venidas de Oriente o de Occidente que son más placenteras y menos dependientes y humillantes.

Si el paradigma se ha roto con la legalización de las relaciones gay, la irrupción legal también de las relaciones lésbicas, han tenido mayor explosión de libertad si cabe, y luchan porque su visibilidad en la sociedad sea mayor hasta alcanzar la normalidad. Al menos en el lenguaje habitual ya no se oculta que el hombre también tiene su punto G. Y que las relaciones entre mujeres, aunque no disponen del falo, pieza considerada esencial en la historia de la humanidad, no son por ello menos placenteras. El falo tiene mucho de mito. Es el símbolo del poder sexual, de la fertilidad como esencia de la procreación, y sobre todo al hombre se le consideraba hombre mientras su miembro viril se encontrara en erección. ¡Cuántos fracasos amorosos se han producido por esa petulancia! Mientras el hombre presumía de no se sabe cuántos polvos en una unidad de tiempo imprecisa, pocas veces enumeraba los orgasmos que había provocado en su amante. Y mientras su altanería no tenía límites, en los lechos conyugales se acuñaba la frase del orgasmo fingido. El falo también es el símbolo de la sumisión de la mujer ante el hombre, casi por naturaleza.



Foto: Alon Albergu

El paradigma se ha roto, y con él, el mito del macho ibérico. Mito estrictamente español inspirador de dramaturgos y músicos. El pene es el símbolo del sexo, pero no de la sexualidad, y menos de la sensualidad, que interviene todo el cuerpo. Hay hombres que por razones patológicas, padecen de forma permanente o temporal la disfunción eréctil. ¿Este hombre es un mutilado sexual? No, simplemente tendrá que utilizar otras herramientas de su propio cuerpo. La sexualidad se concibe en el cerebro y a través de las habilidades sensuales puede alcanzar sus ansiados objetivos. A raíz del episodio eréctil un paciente consultaba a su cirujano: “Doctor, ahora que me ha practicado una extirpación radical de la próstata por un tumor cancerígeno, ¿no volveré a encontrarme el punto G? Esto lo decía antes de salir del hospital. En la primera revisión después de la intervención quirúrgica, el propio paciente traía la respuesta. Lo que él creía que provocaba el placer orgásmico, no era la superficie de la próstata, las órdenes procedían de más arriba.

El paradigma ha roto, también, los dogmas y mitos tradicionales. Aquellas personas que se unían en matrimonio soportaban el yugo de la sentencia implacable que decretaba: “Y se unirá el hombre a la mujer y serán los dos una misma carne, hasta que la muerte les separe” Así se comenzaba a vivir en una mentira. Se condenaban a que este yugo les hiciera iguales, no siendo posible y además perdiendo forzosamente su individualidad. Los dos juntos cumplían la condena de hacer lo mismo, aceptando lo mismo y discrepando en lo mismo. Mientras se producía el hecho de que el amor podría no ser eterno. Este concepto perverso de la unión, mataba toda riqueza individual perdiendo la ocasión de complementar la vida en común. Cualquier osadía que intentara salirse del guión establecido, caía sobre el transgresor la sospecha de infidelidad. Este pretendido equilibrio lejos de hacer justicia, favorecía las tendencias de posesión del hombre (activo), y las posturas sumisas de la mujer (pasiva). El amor nada tenía que ver con la procreación y la sexualidad tampoco estaba exclusivamente ligada al amor. El amor, el sexo y la procreación no formaban una misma esencia. Podían coincidir en el tiempo, pero no constituía garantía de permanencia. La venida de los hijos en esa confusión de falsedades conceptuales, encubría evidencias que de existir, eran temporales o nunca habrían estado presentes, al menos como estaban escritas en los paradigmas ancestrales. El yugo matrimonial a perpetuidad engendraba el machismo que tardaría muchos siglos en considerarse como perverso y negativo, atentado contra la dignidad de la mujer y contra la igualdad. Dejando constancia que: el amor, el cariño, la sexualidad, la sensualidad y la procreación, pocas veces venían juntas como libre opción. Quedando claro que para conseguir la perpetuidad de la especie solamente es necesario el ayuntamiento carnal. Como el resto de los animales.



Autorretrato: P.T.

Antes de continuar sobre las opciones sexuales, es preciso hacer un hueco a la virginidad. El estado virgen tanto del hombre como la mujer, era valorado de forma diferente. El hombre tenía patente de corso para abandonar este estado tan pronto como tuviera oportunidad; encontrando siempre un apoyo en un amigo o en algún familiar. La mujer sin embargo debía ir virgen al matrimonio, de otro modo era rechazada por el posible pretendiente y en otros extremos, si se perdía antes del enlace matrimonial caía una mancha sobre ella y en algunas etnias sobre su familia. La virginidad en la actualidad carece de valor y tan solo en los colectivos creyentes y practicantes, se tiene en cuenta. Actuando más como prejuicio social, que como convicción religiosa o moral.

Cuando el paradigma se rompe, se destruye de forma radical, porque es difícil de recomponer y más aún mantener ciertas partes de un todo, granítico y ancestral una vez roto. La libertad se impone y los prejuicios irracionales dan paso a la naturaleza que es todo lógica, mostrándose dócil ante la voluntad del ser humano. Libertad, responsabilidad e igualdad. Todos estos valores no pretenden justificar y argumentar la ruptura del paradigma. No, solamente pretenden observar cómo se comportan la mujer y el hombre cuando no pesa sobre ellos, las imposiciones que contradicen su natural forma de realizarse. Evitemos caer en epítetos como: antinatural, contra natura, aberración sexual, desviación de la conducta humana y otros que califican como negativo todo aquello que es ajeno al paradigma ancestral. Calificativo repetido en este ensayo de forma ineludible. Es evidente que en ausencia de libertad en las relaciones mutuas de cualquier naturaleza, abuso de una de las parte sobre la otra y agresiones que violenten la voluntad del otro, nos adentramos en conductas perversas y detestables. Pero mientras obedezcan a decisiones libres y responsables, sin prejuicio de un tercero, el paradigma lejos de recomponerse, seguirá roto para siempre.

Después de esta anotación necesaria, nos adentramos en el interior del paradigma descompuesto y desactivado. Cómo abordar la bisexualidad, la transexualidad, el cambio entre parejas, el llamado menaje á trois, la orgía… Todo ello lo vamos a tratar aquí a partir de la base de que estos comportamientos no contradigan la voluntad de los protagonistas en cualquier variante del encuentro sexual.

Hay hombres que nacieron mujeres y mujeres que nacieron hombres. Es una evidencia incontestable, porque los órganos reproductores son de naturaleza biológica, y los sentimientos y las opciones sexuales emanan de la mente. El género no es exclusivo del órgano genital, es más complejo y se encuentra en lo más profundo de la personalidad del ser humano. El paradigma se rompe porque esta materia no es de índole moral y encorsetar la naturaleza de la persona en un paradigma hecho por los hombres para medir y excluir a los otros hombres, es perverso. Como resultante de esta ruptura la legislación de cada país, tiene en sus manos elevar a legal lo que en la calle es real de índole natural. No ha estado nunca en las manos del hombre o la mujer racionalizar el curso de su propia naturaleza. Bien es verdad que la ciencia está dando respuesta y encauzando estos conflictos personales, de forma satisfactoria.



La transparencia: P.T.

Otra de las opciones de índole sexual que podemos observar y que corresponde a la vida hecha realidad y tangible, es la bisexualidad. Es decir, aquellos seres humanos que siendo heterosexuales, sienten también atracción sexual por el mismo sexo. La opción puede presentar conflictos frente a una tercera persona, pero esto no anula la realidad y tan solo se puede valorar como negativo, si se perjudica o engaña el compromiso contraído con otra persona. Pero nunca por cuestiones religiosas o costumbres morales. La bisexualidad es una forma más de realizarse sexualmente. Es una prueba más de que el modelo natural basado en la libertad y en la igualdad, nada tienen que ver con el paradigma impuesto por los dioses, implantado por la clase sacerdotal que se arrogaba la infalibilidad de interpretar la verdad absoluta, al margen de la naturaleza. El placer es naturalmente positivo y la realización sexual un atributo y un derecho.

Después de estos planteamientos que venimos considerando de procedencia natural, es decir la sensualidad y la sexualidad, existen otras realidades las cuales se sitúan en el campo del amor. Como realidad social venimos observando las diversas opciones amatorias, formales, legales, de hecho o de derecho. Pero siempre contemplando dos sujetos como únicos protagonistas. No obstante la realidad nos dice que hay quien ha tratado de darse respuesta a la cuestión de tres protagonistas en el juego amoroso, no solamente de forma esporádica, sino establecido que no formalizado de derecho, en una opción de convivencia. Esta práctica minoritaria e innegable en nuestros días, rompe más si cabe el paradigma ancestral. Los hay que lo consideran contra la naturaleza y sus defensores, determinan que es una opción como las demás. Cuando las encuestas que estudian todas estas cuestiones que venimos tratando muy someramente en este breve ensayo, hacen preguntas secretas, espontaneas y libres, todas las opciones naturales posibles salen a la superficie con todos sus matices, es el bagaje cultural el que encorseta los hábitos y costumbres en lo tradicionalmente admitido como único natural y bueno. Pero nada tiene que ver con que esa estructura sea granítica y eterna. Hay libros que han profundizado en estas fórmulas de convivencia basadas en una relación íntima amorosa con tres personas de diferente género, libre, sincera, simultánea, estable y sexual. Donde siempre está presente el consentimiento de todos los integrantes de la unidad amorosa. Estos libros son: El mito de la monogamia. Siglo XXI. Madrid, 2003. Por David Barash y Judith Lipton. O también, Promiscuidad. Editorial Laetoli. Pamplona, 2007.



La opacidad: P.T.

Aunque este breve ensayo se quede corto a la hora de abarcar la magnitud de la grandeza de la sensualidad y sexualidad humanas, no podemos ignorar las opciones llamadas aberrantes: El triángulo sexual formado por tres personas combinando todas las posibilidades de género, es evidente que no corresponde a ningún estatus social formalizado pero es una prueba de que existe este tipo de relaciones sexuales. Son opciones libres y privadas, no clandestinas porque quien las lleva a cabo no es reo de culpa. Cualquier práctica sexual por extrema que sea a los ojos de los demás, solamente si quebranta la ley o escandaliza a menores, constituyen una conducta punible. Avanzando hacia los extremos, también toman parte de la realidad las orgías y las bacanales, heredadas sobre todo de los romanos. Como hemos trazado anteriormente, si son privadas, libres y no se denigra a la persona, toman parte de la riqueza que ofrece la capacidad sexual del ser humano.

Antes de que la sociedad en su mayoría hubiera roto el paradigma, que atenazaba los usos y costumbres de índole sexual, se produjeron comportamientos sexuales transgresores del puritanismo imperante. En el ámbito privado se realizaban intercambio de pareja dentro del hábito heterosexual tradicional. Un encuentro que proporcionaba otras alternativas sexuales, eróticas y creativas. Serían pecados para la moral pero no para el mundo laico.

Nos hacemos eco también de otra sensualidad mucho más sutil e imprecisa. Se trata de la atracción sentida no importa en qué género nos situemos, a la hora de manifestarnos mutuamente cariño, ternura, complicidad, amistad, hermandad, camaradería o compañerismo. En este campo la sensualidad, es decir la expresión espontánea de los sentimientos, está encorsetada en unas formas sociales tradicionalmente etiquetadas ausentes de expresividad. Aunque en los últimos años podemos observar una evolución manifiesta: los hombres y las mujeres se dan dos besos, aunque no sean familiares consanguíneos, y entre hombres se besan sin connotaciones homosexuales. Pero si rompemos el paradigma, rompámoslo en todas sus acepciones. Las muestras sensuales de cariño que se intercambian, por ejemplo las mujeres entre sí, no se reproducen de forma análoga a la de los hombres. Habría que hacer una reflexión sobre, si el auto control que se imponen los hombres a la hora de manifestar las muestras de cariño o de ternura, obedece a reminiscencias del paradigma de antaño, o bien somos conscientes de que estamos reprimiendo nuestros sentimientos sensuales: abrazos, masajes entre hombres, aplicación mutua de crema solar, un sinfín de conductas que llevan consigo la amenaza de pasar por homosexuales. Advirtiendo, no obstante, que no hemos mencionado los órganos genitales ni las sensaciones sexuales. Además estas sensaciones conscientes no entienden de género, son comunes al ser humano porque posee los mismos sentidos: ver, oler, gustar, oír y tocar. Para hombres y mujeres y entre hombres y entre mujeres. El resultado de la reflexión, quizás, nos anuncia que estamos renunciando a algo en aras de lo absurdo… Porque hemos atribuido, no solamente conductas de protocolo y cortesía superficial, sino que también hemos reprimido nuestros impulsos espontáneos que contienen sentimientos de alto contenido humanístico. No se trata de romper el paradigma de antaño y reemplazándolo por otro de hogaño. Con este planteamiento lo que se reclama es la espontaneidad emocional, al margen de la opción sexual.

No ha sido fácil para los autores de este breve ensayo, huir de tecnicismos científicos que podrían esterilizar su contenido, pero lo que sí pensamos que se haya conseguido, es presentar negro sobre blanco esta apasionante experiencia humana. Es decir, la sensualidad y la sexualidad que es común a todos los mortales, aunque cada cual tenga su forma de vivirla y compartirla, al margen del paradigma. Paradigma que estos autores reconocen que pesa como una losa sobre todo en generaciones pretéritas. Aunque ahora tengamos la satisfacción de entregar otra realidad más humana a las generaciones venideras.

Este breve ensayo estaría mutilado si no dedicara unas líneas para aquellas personas que teniendo a su alcance una vida sensual y sexual, renuncian a ella y se consagran a la castidad, más aún a una virginidad perpetua. Hombres y mujeres, todos ellos consagrados a causas religiosas o laicas, bajo un rigor estoico. Este quipo ha tenido la oportunidad de conocer de viva voz a personas que han hecho suya, también, esta realidad. Aunque hay teorías que mantienen que unos se hacen eunucos por voluntad propia y otros son eunucos por una causa transcendental, asistidos por una fuerza que les alivia la concupiscencia. Esta composición CONTEMPLACIÓN, pretendida como un poema, nos hace movernos en la línea divisoria entre el sentir y consentir…






LA CONTEMPLACIÓN



El verbo se ha clausurado,

el silencio se hace salmodia

y el trino de los vencejos,

interrumpe la madrugada.

Resaca de noches engolfadas

con las mieles del amado,

droga cotidiana de eunucos,

del infierno escapados...

¡Qué días preñados

de sol y luna!.

¡De muerte y vida,

embriaguez y locura!.

¡Oh! noches aladas,

colmadas de angélicos aquelarres.

Fiestas vividas en íntimas estancias,

llenas de inconfesables placeres;

sufriendo en las almas,

la divina ausencia.

Bendita incomunicación,

pórtico y flagelo de mi vida,

lecho mortuorio de mis sentidos.

¡No me pidas regresar

de esta locura...!

¡Me atrapó…!

Antes de nacer o antes de morir.

En un principio o al final.

Siempre o nunca.

¡Déjame que me abandone

en mi afán!

Hora tras hora.

Salmo a salmo,

hasta el final...

P.T.


Hugo Roig Montesdeoca 

Uno de los aspectos que pueden dar una idea del cambio que ha sufrido la sexualidad en nuestra civilización, es la importancia que, cada vez en más medida, damos los hombres a nuestro aspecto e higiene. Siempre me pareció muy sexista aquella famosa frase que rezaba, “El hombre como el oso cuanto más feo, más hermoso”. Es decir, se daba por supuesto que la mujer debía ser una bella propiedad del hombre y, como tal, debía estar esplendorosa las veinticuatro horas del día. No debemos olvidar que el deseo sexual es un apetito, comparable al apetito alimenticio, el cual tiene una componente visual muy importante, como sabemos, nunca nos comeremos algo cuyo aspecto y forma no nos agrade. Pues en la cuestión erótica, ocurre algo muy similar, y no quiero decir con esto que tengamos que estar todos con un aspecto de portada de revista. Me refiero a que es justo y necesario cuidar la imagen y la higiene de la misma manera que lo hacen las mujeres desde hace siglos.

No hay más que echar un vistazo a ciertas películas del cine patrio de hace algunas décadas, cuando comenzó el conocido “destape”. La tónica era una señora bellísima con un cuerpo de infarto y un señor que, por decirlo suavemente, ganaba mucho con ropa. Lo que es lo mismo, el ensalzamiento sempiterno del “Macho ibérico”, ese macho que trataba a la mujer como una especie de recurso para cubrir las necesidades biológicas.

Cierto es que la mujer, al ser de psique mucho más evolucionada que el hombre, valora más otros aspectos del varón tales como su inteligencia, sentido del humor, seguridad y autoconfianza, etc. (Si bien, a veces, esto es más un cliché que una realidad factible). Pero es cierto también que, cada vez más, la mujer es libre y consciente de su potencial sexual, cada vez es más exigente evaluando a su compañero, sea éste estable o circunstancial. Ahora las mujeres también cubren sus necesidades sexuales, sabiendo que es dueña de su cuerpo (a pesar de las presiones en sentido contrario de algunos sectores ultraconservadores) y buscando esa dosis necesaria de placer que, hasta no hace muchos años, les era canónicamente denegada. Aspecto que me intriga profundamente, esa aversión de las instancias religiosas hacia la mujer y la sexualidad. Supongo que es más sencillo reprimir a los demás que los propios instintos vitales.

Antonio Giovannini

Acabo de leer el ensayo, y de verdad me parece muy bien hecho. Además estoy de acuerdo casi con todo. Pero prefiero añadir aquí por separado unas reflexiones en lugar de escribir sobre el texto.

Antes de todo te digo que yo no soy ni ateo ni agnóstico, sino creyente y practicante. No obstante no tengo problemas en vivir serenamente la sexualidad en general, y mi homosexualidad en el específico. Pienso que la xenofobia y la homofobia no proceden de Dios, sino de los hombres que se erigieron y siguen erigiéndose en únicos intérpretes de la palabra de Dios y jueces de las acciones de los hombres. Como ves, mi fe cristiana es muy personal, aunque muchas iglesias protestantes y no, como las iglesias vetero-católicas, ya no condenan ni las parejas de hecho, ni la homosexualidad, ni una vida sexual sin estar casados. Las iglesias, excepto la Católica romana y las iglesias ortodoxas, están evolucionando con los tiempos y la sociedad, aunque más despacio, y no excluyo que incluso la Católica pueda cambiar algo de su actual postura rígida y anacrónica. Te digo eso porque conozco muy bien muchos curas y religiosos que no están de acuerdo en absoluto con el magisterio oficial y esperan que los jefes en breve corrijan su postura. El problema es también que detrás de la religión hay en la iglesia, como en las estructuras de las otras confesiones religiosas, un montón de intereses que con la religión y la espiritualidad tienen muy poco que ver. Como segunda reflexión, puedo decirte que, por lo poco que conozco, hay muchísimos ejemplos de bisexualidad y de homosexualidad también en muchas especies animales diferentes. Eso hace todavía más absurda la teoría que tales inclinaciones y comportamientos sean "innaturales", o peor en contra de la naturaleza. Al máximo se puede decir que no son comportamientos e inclinaciones predominantes, y ni eso si se miran unas especies de primates como el bonobo (que por supuesto parece ser el más parecido al hombre). En el bonobo la bisexualidad, sobre todo en los machos, es casi la norma. El problema para mí es eso: el hombre, que está situado más arriba de los otros animales, porque tiene un intelecto y sobre todo un alma de nivel superior, tiene que saber gestionar y controlar la esfera de su sexualidad, así como todas sus actividades, de manera tal que no sea esclavo de sus instintos, pasiones y pulsiones, sino sea el dueño de esas, y viva el sexo de manera responsable, madura y respetuosa de sí mismo y sobre todo de los otros. Por ese mismo motivo yo respeto de manera profunda a los que libremente eligen no vivir su sexualidad, es decir los que viven en castidad. Si ellos desarrollan mejor su personalidad y su espiritualidad viviendo de esa forma, y son capaces de hacerlo sin tener problemas serios, me parece estupendo, aunque creo que justo esa forma de vida es "innatural", porque se trata de reprimir y ahogar instintos, pasiones y funciones básicas de la persona humana.

Bueno, espero no haberte aburrido demasiado con mis palabras, y también no haber cometido muchas faltas de gramática u ortografía, porque, como sabes, yo no soy español de origen aunque hoy veo a España como a mi país.

Nota.- Agradecemos la colaboración anónima y desinteresada de las personas que nos han aportado su experiencia personal en este campo. Pero ha habido otros colaboradores que han preferido firmar sus valoraciones y así las hacemos constar.


SEGUNDA PARTE


ROMPRER CON EL PARADIGMA

Respeto por la igualdad en la diversidad 


Feliciano Tisera

Día a Día Córdoba (Argentina) 09/09/2013 

Asexuales: vivir la vida sin sexo.

Hay especialistas que los llaman el cuarto sexo (después de los heterosexuales, los homosexuales y los bisexuales) y ellos aseguran que son el 1% de la población. En Córdoba no tienen visibilidad. Pero ya hay un pionero.


Si Adán y Eva fueron asexuales, mirarían con esta desconfianza la “manzana del pecado”.



Andrés, pide que lo entiendan

“Asexual: persona que decide vivir sin sexo porque no siente atracción sexual hacia otras personas”. Esa definición es la que se dan ellos mismos, a través del colectivo que los reúne en todo el mundo, y que en Latinoamérica se llama Reva: Red para la Visibilidad y Educación de la Asexualidad. En Córdoba no hay una comunidad asexual, pero hay un pionero que quiere construirla: Andrés Danielo, un estudiante riocuartense que vive en Villa María, donde estudia ingeniería en sistemas y administra la página de Facebook del Reva. “Si no hubiera aprendido lo que es la asexualidad, si no hubiera encontrado gente como yo, me sentiría mal, porque sentiría la obligación de tener sexo. Y no es así: si alguien no desea tener sexo, por más que ame a la otra persona, no lo tiene que tener”, le dijo Andrés a Día a Día.

No te obligues. Los asexuales buscan visibilidad, no tanto para que la sociedad los deje de ver como “bichos raros”, sino, principalmente, para que aquellos que comparten esta falta de interés sexual en otras personas vean que hay mucha gente como ellos. Y que se sientan libres para desechar el sexo. “Es como si un gay sintiera la obligación de tener sexo con mujeres sólo porque no sabe que hay otras personas como él y que es normal”, explica Andrés.

Por ahora, los asexuales se nuclean en Argentina en un movimiento nacional, porque en las provincias no hay comunidades formadas. Por eso, Andrés llama a las personas que sientan lo mismo a que se pongan en contacto, lean artículos, y despejen dudas: “Sentimos que no nos conocen porque somos pocos, pero en realidad somos más de lo que creemos. Hay muchas personas que en este momento se están forzando a tener sexo para sentirse ‘normales’, pero son asexuales y no se dan cuenta porque no conocen el término ni lo que significa. Por eso buscamos visibilidad. Si nos envían consultas, nosotros las vamos a responder”.

Los asexuales nucleados en la Reva (la filial en español del movimiento Aven, en inglés) pretenden dar apoyo a jóvenes que han sentido lo mismo que ellos durante el desarrollo de su sexualidad. “En la adolescencia, en el colegio, con las primeras salidas, comienza a desarrollarse la identidad sexual de la persona. A nosotros no nos pasa”, explica Andrés, a quien le gustan las mujeres, aunque sin deseo de mantener relaciones sexuales. Afirma categóricamente no sentir ningún tipo de atracción hacia hombres. “El hombre, en nuestra sociedad, está visto como el macho que sale a buscar mujeres. Si uno no hace eso, piensan que es gay. Y no es así”, explica.

Problemas de pareja. Por supuesto, el tipo de atracción que Andrés siente a hacia las mujeres le complica sobremanera el tener una pareja, aunque alguna vez haya estado enamorado. “Ese es uno de los problemas que tenemos los asexuales que buscamos pareja. He tenido novias, pero no ha sido gran cosa, no he tenido parejas estables ni noviazgos duraderos”, asegura el joven cordobés. Los asexuales, según especialistas, se suelen dividir en dos tipos: los que no sienten deseo sexual, y los que sí suelen sentirlo, pero no les apetece compartirlo con otra persona: vale decir, se las arreglan solos.

“En la mayoría de los casos, tu deseo sexual te lleva a tener relaciones con otra persona. En el asexual, el deseo sexual no se vuelca en alguien”, explica.
Recalca que no siente repulsión ni fobia al contacto físico: “He besado y acariciado a mis novias y todo bien: no me da fobia tocarlas. Simplemente que no me nace mantener relaciones”.

Salir del armario. El movimiento de visibilización de los asexuales nació en San Francisco, California, Estados Unidos, a través de la web creada por el activista David Jay (www.asexuality.org). Hay 16 comunidades, divididas por idioma. La comunidad en español ha sido una tabla de salvación para que Andrés entendiera que no está solo en el mundo.

“A través de Reva he conocido a personas de varias partes del mundo con las que me comunico, charlamos y constantemente debatimos. A veces volcamos nuestra frustración por sentirnos incómodos en una sociedad que muestra que el sexo es todo”, cuenta.

Y traza una analogía con el camino que siguieron las personas homosexuales para ser aceptadas en la sociedad, y que aún no ha terminado: “Se suponía que a los hombres les gustaban las mujeres y viceversa. ¿Cómo se sentían los homosexuales y las lesbianas antes?”.

Nació en Estados Unidos. El movimiento de visibilización de los asexuales surgió en California, Estados Unidos: www.asexuality.org

Estar en el ojo de la tormenta. “Sé que me voy a poner en el ojo de la tormenta. Habrá gente que no me entienda, alguno se reirá. Lo enfrenté una vez con mi mamá y no salió muy bien: no terminó de entender el concepto. Ella piensa que es una fase temporal, como mucha gente piensa. Que aún no se te desarrolló. Te dicen ‘Ya vas a ver’, o ‘El sexo es hermoso, ¿estás seguro?’. No soy virgen, no he tenido muchas experiencias, pero... ¿las he disfrutado? Ni sí, ni no”. Andrés Danielo no tiene miedo a enfrentar lo que le venga después de esta nota: “Es lo mejor. Si hay que hablarlo, lo hablaré. Si leen una nota en la que plasmes lo que digo, a lo mejor me pueden entender. Ven que no es una moda ni nada por el estilo”.

Cómo comprender a la gente asexual

Creado por Charlyfar, Pamela Gonzalez, WikiVerificador

Los asexuales son aquellos que no experimentan atracción sexual. Aunque hay algunos, incluyendo pero no limitándose a los gris-asexuales, que experimentan atracción sexual un momento u otro. Esto no significa que estas personas tengan un trastorno y pueden ser muy felices de esa manera.

Pasos


1º


Ten en cuenta la diferencia entre asexualidad y celibato. Ambos términos no significan lo mismo. Las personas célibes son aquellas que podrían sentir atracción sexual, pero se abstienen de realizar alguna actividad sexual, mientras que los asexuales no tienen ningún tipo de deseo sexual por ningún género. No todos los asexuales son célibes.


2º

No confundas a los asexuales con los homosexuales. Los asexuales no son homosexuales reprimidos. Ellos no sienten atracción sexual hacia su propio género, lo que descarta a la homosexualidad como una orientación; sin embargo, algunos asexuales son homorrománticos. Ellos son capaces de sentir una atracción romántica y pueden identificarse con muchas orientaciones románticas distintas (panrromántico, birromántico, heterorromántico, lith rromántico, sapiorromántico, etc.).


3º


Ten en cuenta que los asexuales no son personas que han reprimido su sexualidad. Los célibes se abstienen de tener sexo (temporalmente, como hasta el matrimonio o permanentemente como algunos sacerdotes), mientras que los asexuales generalmente no piensan sexualmente de su cónyuge incluso dentro de un matrimonio establecido.


4º


No esperes que cambien. Los asexuales no cambiarán si “conocen a la personas correcta”. Por lo general, nacen así y lo seguirán siendo por el resto de sus vidas, tal como pasa con cualquier otra sexualidad. Así que suponer que pueden “arreglarse” es algo bastante insultante.


5º


Entiende sus motivaciones. Los asexuales no están en contra de las relaciones no sexuales, simplemente no tienen el deseo de involucrarse sexualmente. Muchos de ellos tienen parejas, algunos tienen sexo por una variedad de razones (emocional, íntima, reproductiva, etc.), aunque no se sienten sexualmente atraídos hacia su pareja. Por otro lado, ten en cuenta que algunos asexuales sienten rechazo por el sexo (es decir que este puede hacerlos sentir muy incómodos e incluso la idea de tener sexo o algo voyerista podría enfermarlos literalmente).


6º


Ser asexuales no significa que no les guste el contacto físico. Solo porque una persona sea asexual no significa que no le guste el contacto físico. Simplemente no siente deseos de tener algún tipo de contacto sexual. Sin embargo, algunos asexuales pueden sentir aversión por este tipo de contacto aunque eso depende de la persona y no de su orientación sexual. Sería mejor preguntárselos.


7º


Evita pensar en los asexuales como personas con un tipo de trastorno. Ellos no eligen ser así y muchos son perfectamente felices siendo asexuales y creen que no necesitan ninguna “cura” para su condición. Por lo general, ser asexual no cambia mucho la conducta de una persona e incluso podría no mostrar ningún rasgo externo que indique su orientación.


8º


Ten en cuenta que la mayoría de asexuales no lo son porque hayan sufrido de abuso sexual. No existe una causa conocida para ser asexual, así como tampoco se conoce una para cualquiera de las otras orientaciones sexuales.

Consejos

· Una persona asexual es la misma que era antes de que te contara acerca de su orientación. No necesitas tratarla de manera diferente a menos que te lo pida específicamente.

· Asimismo, algunos asexuales son arománticos, lo que significa que no experimentan o no tienen interés en relaciones románticas. Si este es el caso, entonces esa persona no tendrá ningún interés en una relación romántica. Muchos asexuales prefieren no salir con aquellos que experimentan una atracción sexual, porque anticipan que su pareja potencial esperará tener sexo o algún tipo de favor sexual.

· No te ofendas si esa persona no está interesada en una relación. Ten en cuenta que los asexuales no experimentan ninguna atracción sexual o lo hacen de un modo muy poco frecuente, así que lo más probable es que te decepciones si lo que buscas es tener un contacto físico.

· Si estás en una relación romántica con una asexual y tienes otro tipo de orientación (heterosexual, bisexual, homosexual, pansexual, etc.), es importante que tanto tú como tu pareja se comuniquen para saber las cosas que la incomodan y las que no.

· Ten en cuenta que la orientación romántica no es lo mismo que la orientación sexual.

· Los gris-asexuales son personas que podrían sentirse atraídas sexualmente hacia otros dependiendo de la circunstancia. Por ejemplo, la demisexualidad comprende a un tipo de gris-asexuales que pueden sentirse atraídos sexualmente hacia aquellas personas con las que forman lazos fuertes.

· Existen varios símbolos para la asexualidad. Uno es usar un anillo negro en el dedo medio de la mano derecha. Otro es el as de espadas o de corazones. Otro símbolo son los colores asexuales: negro, gris, blanco y morado. El negro significa asexualidad, el gris es para los gris-asexuales, el blanco para los sexuales y el morado para la comunidad.

· Un término que se utiliza frecuentemente para describir a los asexuales es “as”, el cual es la versión abreviada de la palabra “asexual”.

Beatriz Preciado


Manifiesto contra-sexual

Una española lidera el movimiento contra-sexual 
y desborda la vanguardia de los postulados feministas

De transgresora, irreverente, audaz y brillante se ha adjetivado la obra de la filósofa y activista queer Beatriz Preciado (Burgos, 1970). Dos años se tardó en traer a España el lúcido ensayo filosófico Manifiesto contra-sexual (Opera Prima, marzo de 2002), después de que fuera escrita en inglés y editada en Francia en el año 2000, donde levantó ampollas y fue aclamada por la crítica como una de las propuestas intelectuales más influyentes y provocadoras del año 2000; un torpedo dirigido contra la línea de flotación de la ética heterocentrada; una obra revolucionaria liberada de cualquier tabú sexual que desde el rigor filosófico ha puesto en entredicho la concepción de la sexualidad condicionada por la tradición histórica “natural” y religiosa; es decir, una innovadora manera de hacer frente al pensamiento único en materia sexual.

¿Qué es la contra-sexualidad?, pregunta Preciado en Manifiesto contra-sexual. “La contra-sexualidad no es la creación de una nueva naturaleza, sino más bien el fin de la Naturaleza como orden que legitima la sujeción de unos cuerpos a otros. La contra-sexualidad es también una teoría del cuerpo que se sitúa fuera de las oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad.  La contra-sexualidad supone que el sexo y la sexualidad deben comprenderse como tecnologías socio-políticas complejas; que es necesario establecer conexiones políticas y teóricas entre el estudio de los aparatos y los artefactos sexuales”.

En otras palabras, Preciado nos propone en este atrevido y deslumbrante ensayo, el replanteamiento de una nueva sexualidad basada en el esquema de valores sexo/género, y en oposición a los roles hombre/mujer condicionados por la tradición histórica que ha impuesto lo heterosexual como “natural” y absoluto.

Los diferentes elementos del sistema sexo/género denominados “hombre”, “mujer”, “homosexual”, “heterosexual”, “transexual”, así como sus prácticas e identidades sexuales no son sino máquinas, productos, instrumentos, aparatos, trucos, prótesis. Algo que Preciado ya había tratado en su ensayo (Auto) biografía de un órgano publicado en el libro de microensayos Que piensen ellos (Opera Prima 2001) de la colección pensamiento; es decir, una teoría de la prótesis como elemento modificador de la conducta humana. El pene, un elemento natural, se reconvertiría en una prótesis en tanto elemento codificar de la sexualidad.

El origen motriz de la tesis de Preciado se centra en la plasticidad del cuerpo. La contra-sexualidad afirma que el principio era el Dildo (juguete sexual de plástico en forma de pene). Anteponiendo el origen del Dildo al pene mismo, Preciado hace un recorrido por la figura plástica como objeto de veneración sexual, del fetiche al centro gravitacional del ser humano, del sexo/género: el ano. De esta manera, Preciado propone un desplazamiento del órgano sexual por excelencia, el pene, al ano, como espacio común, reivindicativo y ejemplo de alta tecnología, que lideraría una posible revolución proletaria en la que el Dildo o consolador pasaría a ser el eje de una nueva sociedad sin denominaciones de género.

El trabajo de Preciado cobra importancia en tanto desentraña la teoría contra-sexual. A partir de la tradición filosófica de Foucault y su noción de censura productiva, Derrida y sus recursos de deconstrucción creativa, Deleuze y Guattari desde su radical postura ideológica, Lacan, Lyotard y la influencia directa de la corriente Postfeminista (Butler, Bourcier, Sedwick, Moraga, Haraway), Preciado nos conduce por los caminos intrínsecos de la sexualidad para desmitificar ese esquema “original” y anteponer a él, la interpretación –siempre subjetiva– de que el individuo debe hacer de su propia elección sexual, de su propio concepto placer/saber. De esa manera, la heterosexualidad debe verse, según la autora, no como un origen natural fundador, sino como una tecnología social que necesita ser cuestionada.

Manifiesto contra-sexual supone, además de una creación estética que recuerda al cómic, una invitación para el cuestionamiento de nuestra identidad sexual; un repaso de nuestra propia identidad como tal y una lectura que permite al sujeto pasivo convertirse en sujeto activo comprometido, y que ofrece un replanteamiento de nuestra escala de valores sexuales. Un libro, en definitiva, que provocará una mueca o sonrisa sonrojada, si acaso reprimida, de los más escépticos y el disfrute gozoso de otros muchos que ya han experimentado en la práctica el concepto ideológico que ampara a la tesis de Preciado; un libro que en ningún caso dejará indiferente a nadie.

Si el punk reinventa un rock que parece agonizar con el entierro de sus elefantes, la contra-sexualidad, descabeza los roles casi genéticos sobre los que se sustenta lo humano para instaurar un nuevo orden prostético a la medida del incierto futuro que dibuja el dios tecnológico.

En palabras de Marie-Hèléne Bouncier, la prologuista, “Todos los impensados del feminismo se dan cita en Manifiesto contra-sexual: los juguetes sexuales, la prostitución, la sexualidad anal, la asignación del sexo en lo niños intersexuales, las operaciones de cambio de sexo, las subculturas sexuales sadomasoquistas o fetichistas. Preciado los convoca a todos ellos como los nuevos proletarios de una posible revolución sexual”

La autora

Beatriz Preciado (Burgos, 1970), es filósofa y activista queer. Tras licenciarse cum laude en Filosofía en la Universidad de Comillas, obtiene un Máster de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School for Social Research de Nueva York, donde estudia con Agnes Heller y Jacques Derrida. Actualmente realiza el doctorado en Filosofía y Teoría del la Arquitectura en la Universidad de Princeton. Es miembro del grupo Le Zoo en París.

El Manifiesto contra-sexual ha sido aclamado por la crítica gala como una de las propuestas intelectuales más influyentes y provocadoras en lo que va de siglo.


Vanina Pikholc / Especial para Clarín MUJER

Los que viven “sin tener sexo”
No son fóbicos ni célibes, pero no tienen el deseo ni la necesidad de vincularse genitalmente con otros.
En la cama, sin sexo

“Todos van a pensar que estoy loco, por eso nunca lo hablo con nadie: yo no siento ningún tipo de interés en tener sexo, no me interesa. A veces me masturbo, pero nunca tuve sexo ni me interesa experimentarlo”, dice Gustavo, de 31 años, virgen y según él, “asexual”.

Gustavo no está loco, enfermo ni padece un trastorno ni reprime sus deseos sexuales. Según un estudio realizado entre 18.000 personas por la Universidad de Brock (Ontario, Canada), él pertenece a un grupo que representa a aproximadamente el 1% de la población mundial: son personas que no experimentan atracción ni excitación sexual por otro y, por lo tanto, no tienen la necesidad de contactarse genitalmente ni de mantener relaciones sexuales. Ellos existen desde hace muchos años, individualmente, pero como grupo organizado se hicieron visibles hace relativamente poco, cuando empezaron a dar a conocer su postura, sus sentimientos y a reclamar por sus derechos. ¿Qué derechos? Los de sentir como sienten y a no ser juzgados por ser así.

El sexo está en todos

Desde el punto de vista semántico, la palabra asexuado es errónea y desde el físico, imposible. Estas personas eligen llamarse con el prefijo a, que significa “sin”, cuando en realidad, no carecen de sexualidad: “todos tenemos sexualidad, la sexualidad está inevitablemente en uno”, dice la psicóloga y sexóloga Lucía Baez, del Hospital de Clínicas. No tener sexo o no expresar sexualidad no es ser asexuado.

En realidad, lo que hay es una confusión de términos. Los asexuales se definen así porque igualan sexualidad y genitalidad, que no son lo mismo. “Sexualidad es la dimensión existencial del ser humano: somos seres sexuales hasta que morimos. No somos como las amebas o las bacterias, especies asexuadas. Podemos ser mujeres, ser varones y elegir distinto tipo de relaciones, pero siempre somos sexuales en nuestra integridad”, dice la médica y sexóloga Edith Martin. “Lo que los llamados asexuales ‘no tienen’ es la necesidad de contacto, la expresión de la genitalidad: no desean tener relaciones ni se excitan con otro y no buscan la descarga sexual como la mayoría.

Sin embargo, esta orientación sexual no les impide sentir atracción de otro tipo y formar vínculos de otra clase. Necesitan de afecto, intimidad y contacto físico no sexual. Tienen amigos, pueden sentirse atraídos intelectual o románticamente por alguien o hasta tener una relación afectiva sin contacto genital. También algunos se masturban, en ocasiones, por descarga de ansiedad o simplemente por gusto. Pero pueden vivir tranquilamente sin relaciones sexuales.

Ni fóbicos ni célibes

Para quienes mantienen relaciones sexuales, es incomprensible la vida sin sexo. Por eso catalogan como enfermos o reprimidos a los de este grupo. Incluso, muchos profesionales afirman que sufren una disfunción a la que llaman “deseo sexual hipoactivo”, e intentan catalogarlos como algo diferente a lo que son. Un ‘asexual’ no es lo mismo que un célibe ni es alguien que reprime su “instinto” sexual por vergüenza, baja autoestima o timidez. El célibe tiene deseos sexuales, se excita y se siente atraído por otras personas de forma genital, aunque elige desobedecer esos deseos.

El fóbico no puede de ninguna manera mantener relaciones sexuales porque podría sufrir un ataque de pánico. El asexual, en cambio, no elige “aguantarse”: simplemente no desea el contacto genital y por lo tanto no se angustia por eso. De hecho, mantiene una actitud defensora y hasta militante: afirma su derecho a no tener relaciones sexuales, y a no ser juzgado por ello. Los especialistas acuerdan en que, en la sociedad actual, donde el sexo está sobrevalorado, para admitirse ‘asexual’ hay que tener mucho valor.

Ayuda desde la web

Los asexuales no suelen consultar al médico sexólogo por sus sentimientos porque “no son personas angustiadas, a diferencia de las personas con fobias sexuales, víctimas de ansiedad, angustia y deseos de cambiar. El asexual no quiere cambiar: al contrario, tienen una posición ‘reivindicativa’ al respecto”, explica Martin.

En los últimos años han surgido grupos de contención para estas personas, como AVEN, el más conocido a nivel mundial, de las siglas en inglés Asexual Visibility and Education Network, la Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad. El objetivo del sitio es lograr la discusión sobre la asexualidad, la aceptación de sus características y la contención de los asexuales en todo el mundo. La red se fundó en 2001 y se convirtió en la más grande en su tipo, con miembros en numerosos países.

Otra web muy consultada por los asexuales es 2date4love que tiende a formar parejas, vínculos de compañía entre personas que, por diferentes motivos (enfermedades, prescripción médica o simplemente la falta de deseo) no desean mantener relaciones sexuales, pero igualmente desean experimentar el amor y la intimidad.

El sitio 2date4love fue creado el año pasado. Laura Brashier, su fundadora, afirma: “la incapacidad de tener relaciones sexuales no disminuye de ninguna manera la necesidad humana de amor y romance. Una vez que les quitas el sexo, las personas siguen buscando compasión”.