miércoles, 18 de diciembre de 2024

JAM MONTOYA EL GRADO SUPERLATIVO DE LA FOTOGRAFÍA EN LIBERTAD

 

FOTOGRAFIAR EL AIRE

 Pedro Taracena Gil Ensayista y curador de fotografía.

 En esta exposición se muestran dos colecciones, “Amanecer el alba” y “Great Nature”, ambas manifiestan un enfoque personal sobre la ciudad en la que vive JAM Montoya y del entorno que le rodea. Son imágenes que hablan sobre la memoria, de la quietud y el silencio, que transmiten una sensación de soledad aceptada y en cierto modo festejada si consideramos la belleza serena, sin acritud, que comunican sus fotografías. Son sensaciones más que realidades, atmosferas intuitivas, marcadores de efemérides que generan sentimientos o los suplantan, reemplazando recuerdos de otros tiempos que adquieren propiedades hipnóticas al menor descuido. Imágenes muy bellas que suministran una evidencia de nostalgia y cuya capacidad de evocación recubre lo cotidiano de un aura poética. Para la creación de estas fotografías el autor se rodea de soledad y silencio, un escenario que favorece la contemplación acentuando su relación mística con la naturaleza. Así produce una transformación del motivo fotografiado en un escenario simbólico que expresa su relación con la majestuosa cotidianidad que él percibe, y que le permite hacer visible lo invisible, utilizando un lenguaje metafórico donde se transparenta el universo íntimo del autor y su espiritualidad. Hay en este trabajo de Montoya una mirada persistente hacia la periferia de su entorno, una mirada extasiada que descubre elementos fascinantes en los escenarios más banales. Sus imágenes emergen en voz baja de un silencio contemplativo ascético. No hay mención al tiempo, ni personas, pero esta ausencia convierte las escenas fotografiadas en mutaciones visibles de recuerdos. Caminos ya transitados o evocaciones de instantes, de experiencias vividas o fantaseadas, representadas a través de incógnitas y misterio. El proceso de elaboración de sus imágenes es el resultado de un profundo conocimiento del lenguaje fotográfico, gamas de gran exquisitez tonal propias del virtuoso que es, y su estética personal, inconfundible, sintetizando con toda claridad el concepto y la grafía que siempre ha caracterizado su forma de entender la fotografía. Montoya se ha desprendido, una vez más, de esa vocación descriptiva o mimética tan al uso, para ilustrar con una sencillez aparente los estratos más íntimos de sus emociones. Su fotografía es un sutil ejercicio de introspección constante, fluido y misterioso, de una fuerza expresiva inusual en abierta sintonía con el carácter ingobernable de sus sentimientos, todos le conocemos y sabemos de su apasionamiento. Se sirve de un medio tan preciso como la fotografía para realizar un bucle semántico y ponerla al servicio de la representación de lo intangible. Sus imágenes son, en realidad, la estructura invisible desde la que construye otros universos. Porque al final todas sus fotografías hablan de él, estas y las otras, le describen metafóricamente y, paralelamente, nos permiten recuperar esos fragmentos de nuestros propios recuerdos que la jerarquía de la memoria ha desplazado a un lugar apartado donde las palabras pierden su significado. En “Great Nature”, concede al árbol, símbolo por excelencia de lo antiguo, de lo inmóvil, de lo que permanece ahí durante años, un protagonismo que combina sabiamente con la fascinación por lo efímero, por aquellas modificaciones casi imperceptibles y destinadas a desvanecerse, los reflejos del agua, las sombras móviles que producen las luces en los distintos momentos del día, la búsqueda incansable de sus cielos rafagueados, en definitiva, la naturaleza se convierte para Montoya en una expresión de su espiritualidad, de su mística, que nos induce a la introspección y a la grandeza que percibe en lo más prosaico para convertirlo en un acontecimiento extraordinario. Creo que de esto debe tratar el arte. Lo majestuoso de sus paisajes, su brillante oscuridad que, en su contemplación, hace que se conviertan para el espectador en verdaderas sublimaciones poéticas, donde queda clara su percepción y espiritualidad.

 

10 Madrid, octubre de 2022











































































JAM MONTOYA JAQUE AL NACIONALCATOLICISMO Y AL FRANQUISMO



lunes, 16 de diciembre de 2024

CRÓNICAS DE PALOMA

 

INSTITUCIÓN SINDICAL VIRGEN DE LA PALOMA

La educación franquista contada en primera persona



Pedro Taracena Gil

CRÓNICAS DE PALOMA



El Ocaso en el Templo de Debod

ILUSTRACIONES DE LA ÉPOCA









LA SANTA CRUZ DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Juan de Ávalos


sábado, 7 de diciembre de 2024

VICENTE NIETO CANEDO I

TRABAJO DE FIN DE MÁSTER POR ALICIA GONZÁLEZ ALONSO




RESUMEN El presente trabajo de investigación toma como figura central al fotógrafo Vicente Nieto Canedo. Ponferradino que, afincado en Madrid durante los años centrales de su vida, entendió la fotografía como una forma de vivir. Su archivo personal es testigo de dos épocas concretas: la Guerra Civil y la Posguerra española. A pesar de la importancia, la calidad y la belleza de muchas de sus imágenes su figura y su obra quedaron relegadas a los márgenes de la historia de la fotografía durante la segunda mitad del siglo XX. A partir del siglo XXI hemos asistido a una cierta recuperación de su memoria. Sin embargo, aún es necesario que estos esfuerzos continúen para que Vicente Nieto pueda abandonar completamente el lugar al que fue relegado. Este trabajo, a través de un análisis de su producción fotográfica y su participación en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid y el grupo “La Colmena”, pretende ser un paso más en la recuperación de un fotógrafo que constituyó – y constituye – la memoria de un país y de una disciplina. Palabras clave: Vicente Nieto Canedo, Escuela de Madrid, Real Sociedad Fotográfica, La Colmena, La Palangana

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INVITADOS A ASISTIR: LA FOTOGRAFÍA DE VICENTE NIETO CANEDO 




VICENTE NIETO CANEDO II

 FOTÓGRAFO DE LA ESCUELA DE MADRID





VICENTE NIETO CANEDO

Ponferrada (León) 1913. Perteneciente a La Escuela de Madrid y al grupo La Colmena. Fotógrafo "maldito" como otros muchos documentalistas, cuya pertenecía a la Real Sociedad Fotográfica, no le eximió de la postergación. En su longevidad están siendo reconocidos su persona y su obra. Este espacio reivindica la Memoria Histórica de la Fotografía.

TRABAJO DE FIN DE MÁSTER POR ALICIA GONZÁLEZ ALONSO

RESUMEN El presente trabajo de investigación toma como figura central al fotógrafo Vicente Nieto Canedo. Ponferradino que, afincado en Madrid durante los años centrales de su vida, entendió la fotografía como una forma de vivir. Su archivo personal es testigo de dos épocas concretas: la Guerra Civil y la Posguerra española. A pesar de la importancia, la calidad y la belleza de muchas de sus imágenes su figura y su obra quedaron relegadas a los márgenes de la historia de la fotografía durante la segunda mitad del siglo XX. A partir del siglo XXI hemos asistido a una cierta recuperación de su memoria. Sin embargo, aún es necesario que estos esfuerzos continúen para que Vicente Nieto pueda abandonar completamente el lugar al que fue relegado. Este trabajo, a través de un análisis de su producción fotográfica y su participación en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid y el grupo “La Colmena”, pretende ser un paso más en la recuperación de un fotógrafo que constituyó – y constituye – la memoria de un país y de una disciplina. Palabras clave: Vicente Nieto Canedo, Escuela de Madrid, Real Sociedad Fotográfica, La Colmena, La Palangana




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INVITADOS A ASISTIR: LA FOTOGRAFÍA DE VICENTE NIETO CANEDO


Publicado por Pedro Taracena Gil en 8:04 No hay comentarios:




Cartel de la exposición


REVISTA DE PRENSA 

Vicente Nieto Canedo

En su haber deja una estela de varios premios en países europeos, medalla de plata en el I Salón Hispano-Americano de la Fotografía, exposiciones en la mayoría de grandes ciudades españolas, portada en el boletín de la Real Sociedad Fotográfica Española… y sin embargo desconocido en su tierra.

Pero lo cierto es que Vicente Nieto Canedo comenzó ya con la esencia que marca su fotografía desde niño, en la Plaza de la Encina, con una cámara Kodak Baby Brownie de 13 pesetas, o mucho antes, con impresiones en papel sensible extraído de sobrantes del cinematógrafo.

Nieto Canedo está considerado uno de los máximos exponentes del Neorrealismo español en fotografía, gracias a sus expediciones los años 50 y 60 por los pueblos de toda la geografía captando cómo se vivía en ese país asolado tras la guerra civil.

Fotógrafo, por tanto, que acercó como pocos a la vida en la calle en la España de los 50 y 60. Es además un afamado artista del contraluz y genio de la imagen. Su estilo, confeso, está lejos de academicismos, Nieto Canedo fue un aficionado que acabó dirigiendo el boletín de la Real Sociedad Fotográfica e impulsó la llamada Escuela de Madrid. “Quisimos cambiar las formas, y lo conseguimos. La idea era mostrar la calle, o que pasa en cualquier momento a personas anónimas… la realidad”, explicaba en la inauguración de la exposición promovida por el Instituto de Estudios Bercianos en la Casa de la Cultura de Ponferrada en febrero de 2009.

Vicente Nieto y Pedro Taracena
Foto: Vicente Tofiño

Comenzó a fotografiar sin conocer la técnica. Luego conoció la técnica y y siguió mirando con mucho acierto. Al final, harto de no obtener el más mínimo reconocimiento, dejó la fotografía en el año 1965 después de hacer un retrato a su suegra. Han sido casi 50 años sin tocar una cámara y, sin embargo, nos ha dejado un legado fotográfico e histórico digno del mayor de nuestro reconocimiento.


Dejo aquí una entrevista publicada en EL PAÍS, el día 13 de julio de 2010, realizada por Tereixa Constenla:

El fotógrafo que sabía mirar y al que nadie vio

Vicente Nieto (Ponferrada, 1913) miró por un recuadro de hojalata para hacer su primer retrato. Su sobrina Cecilia leía un periódico de 1933 recostada sobre la cama. Es un retrato armonioso, limpio, natural. El primero que Vicente Nieto obtuvo con su flamante Kodak Baby Brownie, comprada en los almacenes Sepu por 13 pesetas. "No sabía que era un trípode, no sabía nada de técnica", recuerda ahora, 77 años después, en su piso de Madrid.

En estos 77 años le han pasado muchas cosas. Una guerra que Nieto vivió en parte como taquígrafo en la retaguardia. Una vuelta a la anómala normalidad de la posguerra. Una atracción indomable hacia la cámara que le llevó a ingresar en 1955 en la Real Sociedad Fotográfica. Una multitud de excursiones por la España rural. Una crisis de autoestima. Una necesidad económica. Y finalmente un corte radical con la fotografía, un adiós para siempre. "Nunca he hecho una foto en color". Y las que ha hecho en blanco y negro serán, a partir de ahora, propiedad del Ministerio de Cultura, que prepara una exposición y un libro sobre su trabajo.

Alrededor de 1965 Vicente Nieto miró por un visor por última vez. Su suegra, ciega, escuchaba la radio en un salón en penumbra. De nuevo, arranca a las sombras un retrato armonioso, natural. Todas sus fotografías lo son. Un vistazo arbitrario a su colección de negativos -entre 5.000 y 6.000- revela a un fotógrafo que, incluso cuando no sabía de técnica, sabía mirar.

Su ingreso en la Real Sociedad Fotográfica le familiarizó con la técnica, le pulió la mirada y, sobre todo, le catapultó hacia el documentalismo social de la conocida como Escuela de Madrid, donde Francisco Ontañón, Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Leonardo Cantero, Rubio Camín y Francisco Gómez ejercieron el papel hegemónico desde el grupo de La Palangana (1957), llamado así a partir de la foto de una palangana donde flotaban los retratos de todos ellos. "Abandonaron los estudios y platós y salieron a los pueblos para tomar imágenes de lo pobre, lo feo, lo rústico. Es evidente que los escenarios y personajes elegidos no siempre estaban de acuerdo con la versión oficialista de aquellos años", sostiene Pedro Taracena Gil, miembro de la Real Sociedad Fotográfica y autor de un ensayo sobre la Escuela de Madrid, que permitirá recuperar a 13 fotógrafos poco conocidos de esta corriente.

A Pedro Taracena, Amando Casado y Marcos López, también fotógrafo, se debe en gran medida la recuperación de Vicente Nieto. La recuperación para los demás, que lo desconocen, y para él mismo. "Nunca he estado seguro de mis fotos. Creía que lo mío no valía gran cosa", confiesa con pudor el nonagenario fotógrafo.

Ahora que recibe felicitaciones a mansalva tras sus primeras exposiciones comienza a enjuiciarse a sí mismo con más alegría y a detenerse en su álbum para recrear el contexto: unos guardias civiles disparando en una barraca de feria, pescadores vascos cargando un atún por la playa, curas paseando junto a la muralla de Ávila, campesinos descalzos conversando en La Mancha, niñas rurales que reparten leche o apresuran el paso ante los nubarrones. Vio expuesto su trabajo por vez primera a los 89 años, en Guadalajara, y después en Madrid, en la Real Sociedad Fotográfica, y Ponferrada.

Nieto, 77 años después de su primera foto, está ilusionado con la gran exposición que organizará el Ministerio de Cultura tras la digitalización de su obra. "En la vida", sostiene, "todo es fotografía. El problema es saber traducirlo".

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La noticia de su necrológica publicada en EL PAÍS, el pasado 27 de abril de 2013.

Madrid, enero 2013

Admirado maestro, querido colega y entrañable amigo Vicente:

¡Feliz año 2013! Además, en este año que acaba de iniciar su andadura vamos a celebrar con júbilo y satisfacción, los cien años de tu nacimiento. Tu primer centenario. Para todos los que te conocemos: familiares, fotógrafos y amigos nos llena de regocijo el poder celebrar junto a ti esta efeméride que se prolongará a lo largo de un año.

Esta carta abierta la he publicado en tu Blog de Internet. Espacio que en su corta andadura ha tenido cerca de 11.000 entradas correspondientes a los siguientes países: España, Francia, Estados Unidos, Méjico, Argentina, Colombia, Alemania, Rusia, Chile, Reino Unido, Letonia, Perú y Rumanía. Estos países acaparan la mayoría del tráfico de internautas.

No hay duda que el centenario del nacimiento de Vicente Nieto Canedo, maestro fotógrafo sin pretensiones e insigne miembro de la Real Sociedad Fotográfica, ha copado todos los decanatos posibles en el mundo de la fotografía. Eres el decano de los socios de la Real, decano de la Escuela de Madrid, decano del Neorrealismo Hispano y decano de la fotografía documentalista del frente de Madrid en la defensa de la República. Amén de otros decanatos correspondientes a su tierra de León.

Para la Real Sociedad Fotográfica, entidad a la cual has aportado toda tu vida fotográfica, este año 2013 del Centenario del Nacimiento de Nieto, sin duda que aprovechará esta oportunidad para celebrar una gran exposición antológica, comisariado que ha de ser extensible a Ponferrada, tu pueblo natal, la provincia de León y a los pueblos de la sierra madrileña, donde estuviste en los años de la guerra.

Que tengas un feliz año y recibe un fuerte abrazo de tu amigo que lo es,

Pedro Taracena Gil
Fotógrafo
Ex miembro de la RSF


El maestro Vicente Nieto Canedo y a sus pies Pedro Taracena Gil. A punto de cumplir sus 100 años.
Fotografía realizada por Vicente Tofiño