domingo, 25 de diciembre de 2016

MENSAJE DE FELIPE VI







Alabanza a una de las naciones de las Españas: Catalunya



El Rey Títere

Por Pedro Taracena Gil 




Es evidente que el discurso del Rey, es el discurso de Rajoy, de La Casta, del bipartidismo PPSOE, del olvido de la Memoria Histórica, de la rancia oligarquía franquista. Es una pieza oratoria digna de la ESPAÑA UNA GRANDE Y LIBRE.
Es un discurso para intentar engañar al pueblo. Un mensaje que olvida la podredumbre no solamente generalizada sino sistémica. Una especie de homilía predicando las bondades del pueblo español. Un mitin para apuntalar el Régimen del 78. Un texto escrito por los aduladores de la monarquía.
El Heraldo Real, una vez alabado las ya conocidas virtudes de los Pueblos de España, no debería haber omitiendo la corrupción, los crímenes legales de Europa y de España. Políticas que han causado males irremediables contra los refugiados, los dependientes, los inmigrantes, los desahuciados, los jóvenes exiliados, los enfermos, los hambrientos, los niños y mayores que padecen la pobreza energética y sin olvidar la diáspora de nuestros científicos.
Los medios de comunicación loarán las palabras reales llenas de omisiones. Son los “biempagados" de la copla. Sin tardar ocuparán su lugar en los platós de televisión y en los estudios de radio, para divulgar la propaganda que emana de las redacciones de los periódicos. Son las Musas del PP, los Voceros del Régimen del 78 y los Boceras del Reino, quienes crean y divulgan el NODO de la eterna Transición. Solamente el pueblo llano es víctima de este “contubernio real”. Los políticos de la Gran Coalición saben que no todos los ciudadanos se nutren de su propaganda constitucionalista a través de los canales oficiales. Hoy las Redes Sociales estamos en pie de guerra contra los tres poderes corruptos del Estado. También hemos desenmascarado a los impostores del periodismo,  que se refugian en las trincheras de los platós de TV y en las barricadas de los estudios de las emisoras de radio.
Felipe VI ha resultado ser más títere y marioneta que su augusto padre. Cualquier observador extranjero o nacional no logrará identificar en el contenido de su mensaje navideño, al pueblo español del siglo XXI.
La Constitución Española le otorga el rol de árbitro. “Arbitra y modera” dice el artículo 56. En este caso, el Rey de España ha leído un mensaje "copia y pega" del Gobierno. Pero este magno personaje que ciñe sus sienes con la pesada corona franquista, ¿Qué piensa de los vasallos de su pueblo? ¿Ha preguntado a la reina consorte, qué piensan los plebeyos de su Rey? Los españoles podemos ser de todo, menos tontos…



Exteniente Luis Gonzalo Segura: Carta al rey Felipe VI





CARTA DE UN EXTENIENTE DEL EJÉRCITO AL REY DE ESPAÑA



jueves, 15 de diciembre de 2016

CONCIERTO EN LA BASÍLICA DE SAN MIGUEL





BASÍLICA PONTIFICIA DE SAN MIGUEL




La Basílica Pontificia de San Miguel es una de las más interesantes iglesias de Madrid, que cuenta con pocos templos de esta categoría artística.

Se trata de una creación del mejor barroco italiano del siglo XVIII, edificada por impulso de la reina Isabel de Farnesio cuando su hijo D. Luis Antonio de Borbón era Arzobispo de Toledo, lo que incluía Madrid.

La propuesta innovadora y llena de sorpresas de sus arquitectos italianos, contrasta con la arquitectura más habitual de nuestro barroco madrileño, mucho más sobrio y más previsible, y que había concentrado la decoración de sus fachadas, antes de la reacción clásica, en las elaboradas portadas.

La actual basílica, Monumento Nacional por Real Decreto 28 de noviembre de 1984, se eleva sobre el solar de la antigua parroquia de los santos Justo y Pastor, cuya fundación se sitúa en fechas que podemos considerar muy remotas tratándose de Madrid.

La parroquia figura entre las diez collaciones que cita el Fuero que otorgó a Madrid el rey Alfonso VIII, nieto de quien conquistó la población a los musulmanes, Alfonso VI.

El fuero se fue concretando entre 1158 y 1202 y se refiere a esta parroquia en cuarto lugar, como Sancto Justo, después de las de Santa María, San Andrés y San Pedro. En cuanto a de San Miguel, que daría su nombre a San Justo pasando los siglos, figura en el fuero de 1202 como Sancto Michaele, a diferencia de otra iglesia también dedicada a San Miguel que se denomina de Sagra.

De la iglesia de San Justo sabemos documentalmente que fue objeto de reformas y mejoras en su decoración en el siglo XVI, manteniendo el protagonismo que le correspondía como parroquia del Madrid más antiguo. Así lo testimonian sus libros parroquiales.

Fueron enterrados en esta parroquia el padre de Quevedo, así como sus abuelos matemos y un hermano y en los libros parroquiales se encuentran las partidas de defunción de Alonso de Ercilla, de el padre de Miguel de Cervantes, Rodrigo, Francisco López de Zárate, de miembros de la familia López de Hoyos, Jerónimo y Francisco de la Quintana o el doctor Godínez.

En 1738 se derribó la vieja iglesia, perdiéndose sin duda un edificio de gran interés histórico.
La nueva iglesia es consecuencia de tales descubrimientos y de la sensibilidad más avanzada en su momento, que anuncia un cambio hacia la contención y la disciplina del lenguaje clásico.

La iglesia pasó a llamarse de San Miguel, Santos Justo y Pastor cuando, como se ha dicho, se fusionó con la parroquia la que estaba dedicada a San Miguel y ocupaba el solar del actual mercado de ese nombre. Su incendio en 1790 y su saqueo durante la invasión francesa obligaron a ese traslado. 

De esta iglesia de San Miguel se trasladaron a San Justo, junto con la feligresía, algunas de las obras de arte que contuvo, como la figura del Arcángel o el tabernáculo de bronce y piedras semipreciosas regalado por el cardenal Zapata y realizado en Roma. También costumbres como la procesión con la imagen de san Miguel que se guardaba en el oratorio de las Casas Consistoriales el día de su fiesta, que se mantuvo hasta 1834, ya en San Justo. En 1643 el Ayuntamiento había hecho voto solemne de acudir a esa fiesta.

Más tarde, por haberse derribado en 1885 la iglesia y hospital de los italianos en la carrera de San Jerónimo, antigua institución que desde el siglo XVI pertenecía a la colonia italiana de Madrid, se cedió como compensación el templo a la Nunciatura Apostólica en 1892.

Previamente, en 1891, se habían trasladado las dos antiguas parroquias, pasando la de San Justo a monasterio de las Maravillas de la calle la Palma y la de San Miguel al barrio del puente de Toledo.

Para entonces, por haberse creado la Diócesis de Madrid Alcalá, desgajada de la de Toledo en 1885, el palacio construido por el infante D. Luis junto a San Justo, fue convertido en residencia de los nuevos obispos de Madrid.

El templo, ya de la Nunciatura, fue regido por los PP. Redentoristas y quedó bajo la advocación de San Miguel, que permanece hasta hoy.

En 1930, el nuncio monseñor Tedeschini concedió a la iglesia el título de Basílica menor. En noviembre de 1959 fue encomendada al Opus Dei, siendo Nuncio Apostólico Mons. Hildebrando Antoniutti.

Para más información sobre el arte, puede descargar aquí una descripción artística de la Basílica Basílica o descargar esta presentación aquí con diapositivas hecha por María Asunción Rodríguez.



COMPLETAR LA INFORMACIÓN




RECORRIDO VISTUAL 



GALERÍA DE IMÁGENES


















sábado, 3 de diciembre de 2016

NINGUNA CONSTITUCIÓN ES UN DOGMA


Por Pedro Taracena Gil



No obstante, la Constitución Española de 1978, aunque tampoco tiene carácter dogmático, según los franquistas que la dictaron, sí lo es, porque no se pensó que algún día se podría reformar. Franco dejó su testamento atado y bien atado, y los Padres de la Constitución escribieron un texto tutelado por el Ejército, la Oligarquía financiera y la Iglesia.
Los españoles de mi generación tenemos la fortuna de haber estudiado y conocido los tres periodos en los cuales se decreta, se desarrolla y se cuestiona la Carta Magna. El 6 de diciembre de 2016 cumple 38 años. El proceso constituyente fue una farsa, una estafa al pueblo español. El artífice de este montaje fue Adolfo Suárez. Ahora se desclasifica una entrevista que estaba oculta y el líder de la UCD, introduce de soslayo la figura del Rey en el proyecto de ley de Reforma Política, para evitar un referéndum donde los españoles decidieran Monarquía o República. Las encuestas manejadas por el líder de la Transición daban como ganadora a la República. Como sucedió en Grecia. Pero siempre habíamos creído que en la Transición se había consensuado la monarquía para evitar que el Ejército volviera a dar otro golpe de estado. Pero Suárez declara con toda normalidad que no albergaba estos temores y su objetivo era engañar a los españoles.




Los franquistas habían administrado la parcela llamada España como si fuera su propia finca, obtenida como botín de guerra. Los políticos venidos del exilio, la clandestinidad y la cárcel, se creyeron el embuste porque tenían prisas por coger una parcela de poder. No querían analizar que una involución militar con el franquismo descabezado, hubiera tenido el mismo futuro que el golpe de  Tejero. La Europa de 1975 no era la Europa de 1936. Pero los franquistas, socialistas, nacionalistas y comunistas, forzaron el consenso de la indecencia, porque dejaron impune al genocidio del Caudillo de España, que lo fue por la Gracia de Dios. Escribieron un texto constitucional para que la esencia de la dictadura se mantuviera en el tiempo: El Nocionalcatolicismo, la vigencia de la Oligarquía Económica y el Testamento de Franco que pregonaba: España es Una Grande y Libre.
Muchos de los que nacimos y vivimos en la dictadura, coincidimos con la  ideología de los jóvenes que ahora son nuestros hijos y nietos. Comulgamos con el Movimiento 15-M. Somos hijos del I Concilio de Nicea que nos había definido El Credo en el año 325 de nuestra era, como algo que debíamos creer y no discutir y mucho menos discrepar. Pero hemos evolucionado y hemos asumido nuestro propio Renacimiento. Solamente aceptamos lo que la razón nos proporciona. Y la Constitución Española tiene demasiados aspectos dogmáticos que hay que eliminar.

 

Hay que resolver los siete errores cometidos por la Transición:

1.       Es preciso y urgente derogar la amnistía que dejó impune el genocidio. Y amnistiar al juez Garzón.
2.      España no es una única nación indisoluble, es un Estado plurinacional. Una Nación de Naciones.
3.      Como consecuencia nada impide que se constituya un Estado con estructura federal. Dentro de una monarquía o de una república.
4.      Los derechos de los españoles y la soberanía nacional deben quedar garantizados  en el articulado constitucional.
5.      El Fiscal General del Gobierno debe  de ser Fiscal General del Estado.
6.    La Ley Electoral debe ser proporcional, la actual ley se hizo a la medida de las mayorías para cortar el paso al Partido Comunista de España.
7.      El Estado debe ser laico.



El 6 de diciembre Día de la Constitución, cualquier homenaje que se haga es pura farsa preñada de hipocresía, porque nadie duda de sus perversiones y vicios. Las constituciones no son dogmas. Son leyes para ser cumplidas, modificadas o derogadas, si no cumplen su cometido de servir al pueblo.



jueves, 24 de noviembre de 2016

MUERTE DE MARCOS ANA


HOMENAJE A MARCOS ANA




Publicado el 29 nov. 2016
Toni Cantó y Felisuco no aplauden en el HOMENAJE a MARCOS ANA, en la comisión de cultura.



Julián Vadillo | Diagonal
Querido Marcos:
Éstas son las palabras que nadie querría escribir. Pero te nos has ido. Te has ido, pero has dejado muchas cosas, Marcos. Has dejado tu vida como ejemplo. Tu dignidad como bandera. Tu resistencia como forma de afrontar los problemas.
La primera vez que escuché tu nombre fue cuando era chaval en las calles de Alcalá de Henares. Esa Alcalá que nos vio crecer a los dos en distintas épocas.
Tú llegaste con tu familia en la década de 1930. Tiempos difíciles. Tiempos de cambio. Tiempos de esperanza. De ti se comentaban en la ciudad, o mejor dicho, en algunos sectores de la ciudad, muchas cosas. Cosas de la guerra.

 
 

Cuando me fui haciendo mayor y cogí esa apetencia por la historia, hice la tesis doctoral sobre el movimiento obrero de Alcalá de Henares. Y en ese trabajo aparecías tú, Fernando Macarro Castillo.
Y, como todo historiador tiene que hacer, no se puede dar nada por sentado. De haber sido así, tú habrías sido culpable por decreto. Sin embargo, la fuerza de la historia y los documentos me dijeron lo contrario.
Lo que apareció en los mismos es que Fernando Macarro Castillo, hijo de Marcos Macarro y Ana Castillo, fue uno de los organizadores de las Juventudes Socialistas Unificadas en la ciudad (ese mitin de Federico Melchor que lo cambió todo).
Fuiste secretario de organización en la misma cuando Agustín Anuarbe era su secretario general. Lo que me decían las fuentes es que fuiste uno de los organizadores del Batallón Libertad, cuando apenas tenías 15 años de vida. Porque para ti, hijo de jornalero, aquello del golpe de Estado no era plato de buen gusto.
Allí me apareció que aunque fuiste a combatir, eras menor de edad y te sacaron de las zonas de conflicto. Allí vi cómo Fernando Macarro realizó una importante labor en el interior del movimiento obrero de la ciudad durante la Guerra Civil. Allí también sucedió uno de los momentos más difíciles de tu vida, cuando el 8 de enero de 1937 los bombardeos nazis que sufrió la ciudad acabaron con la vida de tu padre, Marcos Macarro Ramos, con apenas 55 años de edad.




Sin embargo, cuando acabó la guerra y te convertiste en un proscrito para los vencedores, dijeron otras cosas de ti. Te acusaron de cuatro crímenes. Cuatro crímenes que en mi investigación se quedaron sin fundamento.
Dicen que mataste al sacerdote Marcial Plaza y a su padre José Plaza. Una acusación que cae incluso en las propias fuentes franquistas, pues la Causa General, ésa que montó el franquismo después de la guerra, cita otros nombres pero no el tuyo.
Dijeron también que asesinaste al cartero Amadeo Martín Acuña. ¿Pero cómo vas a asesinar a Amedeo, amigo Marcos, si ese 3 de septiembre de 1936 estabas en la Cruz Roja con heridas? También dijeron, Marcos, que mataste al labrador Augusto Rosado Fernández. Los que te acusaban no cayeron en la cuenta que ese 30 de julio de 1936 tú estabas con el Batallón Libertad en otro lugar. Estas cosas de las que te acusaron, las que decían y aún siguen diciendo, yo no me las creí. No me las creí y demostré que eran falsas, Marcos.
Sin embargo, aquella justicia al revés del franquismo no se molestaba en comprobar las cosas. Fuiste detenido, torturado, juzgado y condenado a la pena de muerte. La Pepa, esa gachí, que como cantaste una vez en una entrevista en tu casa, tenía predilección por los rojillos en Madrid. Muy cerca estuvo de segar tu vida. Pero el régimen consideró que cuando se produjeron los hechos eras menor de edad y tu pena fue conmutada por la inmediatamente inferior: 30 años.
Ibas a estar 30 años en la cárcel, Marcos. No estuviste tanto, fueron 23. Otros compañeros tuyos de Alcalá no lo contaron. No lo contó tu amigo Agustín Anuarbe. Tampoco el maestro Ángel García, ése que tan bien habías conocido. Ni Epifanio Chavarría. Ni Basilio Yebra. Ni muchos otros más. Fueron fusilados. Su delito sólo fue, en realidad, ser socialistas, anarquistas, comunistas, republicanos.
Sin embargo, aprovechaste la cárcel para muchas cosas Marcos. En ese ambiente hostil, lúgubre, de represión, de tristeza, hiciste tu universidad. Allí aprendiste, estudiante, leíste, combatiste, te hiciste poeta. Pero también te apenaba tu madre, Ana.
Por eso, tomaste tu sobrenombre de Marcos Ana: Marcos por tu padre; Ana por tu madre. En la cárcel coincidiste con amigos. Amigos que con el tiempo tuvimos en común. Porque otro que me habló de ti fue Fernando Nacarino Moreno. También alcalaíno. Y también comunista, como tú. Él entró en la cárcel más tarde. En 1947, tras la explosión del polvorín. Y con muchos de los que fueron acusados injustamente por ese hecho coincidiste en Burgos. Tú ya llevabas en prisión 8 años. Nacarino me dijo que hablase contigo sobre muchas cosas. Y no me defraudaste. Él también nos dejó. En 2007.
Tus años de cárcel siguieron. Allí, me contaste, conociste la verdadera solidaridad. Entre tus camaradas. Entre los presos. Escribiste, hiciste teatro, leíste mucho. Pero también te enfrentaste a tus verdugos. Conociste a gente que en el periodo de la República habían sido de primer orden y sin embargo, el régimen franquista los condenó al ostracismo. ¿Te acuerdas de Eduardo de Guzmán, de Manuel Navarro Ballesteros, de tu amigo Antonio Buero Vallejo, del literato Hoyos y Vinent que murió enfermo en Porlier, etc.?
 


Tuvieron que pasar 23 años, querido amigo, para que volvieses a tener libertad. Libertad relativa, porque estabas en España. Y en aquel momento, 17 de noviembre de 1961, España seguía siendo una cárcel. Por eso era mejor salir del país. Y fuera nunca te olvidaste de España.
Seguiste trabajando a favor de los presos del franquismo. Seguiste fiel a tu ideario comunista en el PCE. Impulsaste el CISE (Centro de Información y Solidaridad con España). Defendiste a Grimau, a Granado y Delgado, a Puig Antich y a tantos otros. Te hiciste gran amigo de Neruda, de Alberti, de María Teresa León, etc. Todos poetas como tú. También conociste el amor con Vida Sender, con la que tuviste a tu hijo Marcos.
Pero si algo tiene un luchador es que nunca ceja en empeño. Y murió Franco. Y tú volviste para seguir luchando junto a tus camaradas.
¿Sabes una cosa, Marcos? Quizá no es el momento de contar tu vida.
Para eso escribiste Decidme como es un árbol y muchas otras obras. Para eso también te grabó el amigo Javi Larrauri en un video llamado Marcos frente a Marcos. Para eso me consta que hay un grupo de gente muy capaz trabajando en un proyecto muy bonito sobre tu vida.
A mi me gusta recordarte como todas esas veces que nos vimos en actos o cuando te entrevisté un par de veces en tu casa. Cuando presentaste conmigo en la fiesta del Partido Comunista de Madrid mi libro sobre la explosión del polvorín de Alcalá de Henares, donde tantos amigos comunes lo sufrieron.
Marcos, hoy los comunistas lloran tu pérdida. Los comunistas, tus camaradas. Pero otros, que no somos comunistas, pero creemos en la libertad, en la justicia, que somos de otras escuelas, también.
Porque tú fuiste un ejemplo. Porque tu abrías las puertas de tu casa y no preguntabas por las ideas. Porque siempre tenías algo que decir y sabías escuchar. Porque no eras un ortodoxo, sino que veías la verdad en los que luchaban, como tú lo hiciste toda la vida, por la justicia, la dignidad y la libertad. Porque no dudabas en ponerte en cabeza de manifestaciones por las causas justas. Nunca te callaste en 96 años de existencia. Criticaste las cosas negativas. Luchaste por la memoria.
Algunos seguirán diciendo cosas de ti. Cosas falsas. Gente que no se preocupa en leer o investigar, sino que prefiere dar cosas por sentado. Mejor no hacerles caso. Se te ha reconocido muchas cosas. Has demostrado que la dignidad está por encima de cualquier cosa.
Pero quedan algunas por reconocerte que todavía no se han logrado. Hay que lograr que Alcalá reconozca tu trayectoria. Y vamos a trabajar en ello. Hay que lograr que esos juicios del franquismo, realizados bajo aberraciones jurídicas, sean declarados ilegales para que gente como tú sea realmente inocente. Los historiadores, o algunos de ellos, hemos intentado poner un granito de arena para desmentir muchas cosas. Espero que hayamos estado a la altura de las circunstancias. Otros todavía tienen que mover muchas palancas.
Ya no vamos a poder disfrutar de tu presencia, Marcos. Y eso me apena profundamente. Ya no vamos a poder ir a tu casa a entrevistarte, como lo hemos hecho muchas veces.
Porque hoy se ha ido uno de los nuestros. De los comunistas. De los socialistas. De los anarquistas. De los republicanos. De los antifascistas. De quienes se dejaron la piel por una sociedad distinta. La ventaja es que Marcos lo pudo llegar a contar y siguió en la lucha. Los que no pudieron, gente como Marcos nos habló de ellos. Pero nos queda tu legado y nos queda tu obra. Nos queda tu dignidad y nos queda tu pasión por la libertad. Nos queda, en definitiva, lo que ha sido Marcos Ana.
Que la tierra te sea leve, compañero, camarada. Hasta siempre. Gracias, Marcos.


ACCEDER AL REPORTAJE COMPLETO



Se apaga a los 96 años la voz libre y resistente del poeta Marcos Ana

Fue el preso político que más tiempo pasó en la cárceles franquistas: entró con 19 años y salió con 42

 

Natalia Junquera

Madrid 25 NOV 2016 - 08:28 CET


Marcos Ana, fotografiado en la cárcel de Ocaña, donde estuvo preso. Luis Magán 

Se hizo poeta en el lugar más hostil para los versos, una cárcel franquista donde toda la energía se iba en sobrevivir, donde no había paisaje al que mirar. Tituló uno de sus poemas más célebres y su biografía precisamente así: Decidme cómo es un árbol. Marcos Ana, el preso político que más tiempo pasó entre rejas, ha muerto este jueves en Madrid, a los 96 años. Él habría dicho que fue a los 73 porque solía descontarse esos 23 años que habitó las prisiones de la dictadura. Cada cumpleaños hacía esa diferencia: “Tengo 90 años de edad y 67 de vida; tengo 91, es decir, 68….” Nunca aparentó, en cualquier caso, los inviernos que llevaba encima. En una ocasión, a punto de dar una charla en la Cámara de los Comunes, en Londres, le confundieron con su intérprete, un profesor inglés y cojo. Al subir al estrado nadie reaccionó. La gente solo empezó a aplaudir cuando llegó el profesor. El público interpretó que el preso que más tiempo había pasado en las frías celdas del Régimen, el que había estado condenado a muerte, el que había sido torturado... era necesariamente el que caminaba con bastón y no aquel hombre alto que se había plantado en la tribuna en dos zancadas.
Con 15 años se había afiliado, como las 13 rosas, a las Juventudes Socialistas Unificadas. Luego se hizo del Partido Comunista. Quiso ir al frente, pero le mandaron de vuelta a casa por no tener edad suficiente. Ingresó en la cárcel con 19 y salió con 42, en 1961. Le acusaban de tres asesinatos en Alcalá de Henares por los que ya habían sido fusilados otros presos. En prisión se acostó muchas noches pensando que no llegaría a ver el día porque el Régimen había cometido la ridiculez de condenarle no a una, sino a dos penas de muerte. Finalmente, a él le conmutaron la pena, pero dio el último abrazo a muchos compañeros que no tuvieron la misma suerte. Dedicó sus años de libertad a rendirles un homenaje permanente. “Marcos Ana no se ha mirado complacido en el espejo. Lo ha roto en mil pedazos para que en cada fragmento se vea el rostro de sus camaradas”, dijo el premio Nobel José Saramago.


MÁS INFORMACIÓN

Vida y Marcos
Tres rojos singulares
Almodóvar compra los derechos de la biografía de Marcos Ana
Columna: Un hombre bueno

Con sus compañeros de celda creó en la cárcel un periódico clandestino llamado Juventud. Daban clases y organizaban tertulias literarias sobre los libros prohibidos, que eran casi todos. Apoyándose en la parte de abajo del plato de la comida, Marcos Ana empezó a escribir poemas. Los sacaba clandestinamente de prisión. A veces, con la ayuda de un guardia. Otras, haciendo que un preso al que quedaban días para salir en libertad, los memorizara. Y empezaron a difundirse gracias a la ayuda de poetas en el exilio como Rafael Alberti, y de los comités de solidaridad con los presos políticos. Ahí fue cuando Fernando Macarro se convirtió en Marcos Ana, el seudónimo que escogió uniendo el nombre de sus padres: Marcos Macarro, que había muerto en un bombardeo en enero de 1937 -él mismo encontró el cadáver sobre la acera-, y Ana Castillo, que falleció en la navidad de 1943, después de que a su hijo le condenaran por segunda vez a muerte.

Y con todo, para Marcos Ana lo más difícil, como explicó muchas veces, fue adaptarse a la libertad. Sus ojos sufrían con la luz. Se mareaba en los espacios abiertos. Y fue al verse en la calle cuando supo que había perdido toda su juventud. Cuando se dio cuenta de que, a los 42 años, jamás había estado con una mujer.
Con sus mejores intenciones, un amigo le llevó una noche a un cabaré, llamó a una chica, le metió 500 pesetas en el bolsillo y le dio las instrucciones: “Para que pases la noche con mi amigo”. “Se llamaba Isabel y era morena, de ojos grandes, hermosísima…”, recordaba a este diario el verano de 2015. Fue incapaz de tocarla. Al final, decidió contarle su historia. Marcos e Isabel pasaron la noche juntos, hablando. Cuando, al volver a casa, descubrió que le había vuelto a meter las 500 pesetas en el bolsillo, Marcos deshizo corriendo el camino hasta ella. Pero antes de llegar a su pensión, decidió que si aquel día pagaba arruinaría para siempre el recuerdo de la noche anterior. Entró en una floristería y pidió 500 pesetas en flores. En la tarjeta escribió: “Para Isabel, mi primer amor”.
No volvieron a verse, pero fue al leer ese episodio de su biografía cuando Pedro Almodóvar quiso convertir la vida de Marcos Ana en una película y compró los derechos de Decidme cómo es un árbol.
En París conoció a Vida Sender, hija de unos anarquistas aragoneses y futura madre de su hijo, Marcos. “La cárcel la viví como un militante, y hasta que no conocí el amor no me di cuenta de lo que me habían quitado. Cuando la vi pensé: 'Para esto he salido yo de prisión, para esto estoy yo en el mundo”, explicaba en la misma entrevista. La convivencia no fue fácil. “Era como un toro”, recordaba ella. Un día le sentó y le dijo: “No quiero ser una segunda cárcel para ti”. "Me regaló otra vez la libertad", explicaba él. El amor dio paso a una amistad que les acompañó toda la vida. Les gustaba bajar a una terraza cerca de la casa de Marcos donde el poeta practicaba uno de sus pasatiempos favoritos: ver pasar a la gente e imaginar qué problemas tenían, en qué cosas irían pensando.



HEMEROTECA "EL PAÍS"

MARCOS ANA




GALERÍA DE IMÁGENES